El Cristo de la Vera Cruz emociona en un trazado de luz a Iznatoraf
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En un abrir y cerrar de ojos pasó el Cristo de la Vera Cruz por las principales calles y plazas que conectan la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en todo el centro de este precioso enclave de la provincia, con la ermita de su mismo nombre. A las ocho en punto de la tarde, las campanas repicaron para anunciar que el cortejo se ponía en marcha desde la iglesia, seguido por centenares de fieles que colmaron las estrechas calles de la Estación, engalanadas para la ocasión. Bajo un sol que daba un espectacular regalo de septiembre, los portadores colocaron las andas del exuberante trono, lleno de un maravilloso exorno floral, sobre sus hombros.
Una vez arriba, acercaron poco a poco la imagen del Santísimo Cristo de la Vera Cruz a las puertas de la parroquia, de esta manera, un breve recorrido hacia la ermita donde le rendirían pleitesía en una misa en su honor. Las autoridades locales, junto a representantes de asociaciones culturales y cofradías hermanas, abrieron el desfile procesional. El Cristo desfiló serpenteante por calles empedradas y adquirió momentos de especial emoción en las distintas paradas del recorrido. La procesión concluyó entrada la noche, pasadas las diez, con el regreso del Cristo a su “casa”. Fue entonces cuando la solemnidad religiosa dio paso a la alegría festiva: la verbena popular, instalada en la explanada principal, reunió a jóvenes y mayores. La música del Trío Aristos y la energía del Dj Manza se prolongaron hasta altas horas de la madrugada, manteniendo vivo el ambiente de hermandad y celebración.
El tránsito entre la devoción y el bullicio caracterizó una jornada en la que lo sagrado y lo festivo volvieron a darse la mano, como manda la tradición en Iznatoraf. Ya en la madrugada, la emoción regresó a las calles con el primero de los encierros. Desde el arco de la Virgen del Postigo, las reses bravas de la ganadería José Martínez Vivo pusieron a prueba el valor de corredores y espectadores. Con ello, Iznatoraf dio inicio a otro de los capítulos más intensos de sus fiestas patronales, que aún deben continuar en los próximos días.
Por otro lado, Rubén Bautista Leal puso en valor que la devoción que siente por el Cristo no le viene de familia, pero lleva ocho años sacándolo y es una “sensación indescriptible”. Juan Pedro Luna Rojas afirma que ha sacado la imagen otras veces y que es lo “más grande que tenemos los vecinos, que llevan todo el año esperándolo”. “Estoy estudiando fuera de Iznatoraf, pero esta procesión es una ocasión especial para juntarnos toda la familia e intento no perdérmela jamás”, dice Lola Molina Novillo. Asimismo, María Dolores Plaza Manjón cuenta que trabajaba en la hostelería fuera del pueblo, pero que cuando llegaba este día recordaba al Cristo de la Vera Cruz, “lo más grande”. “Siempre digo que no se puede explicar. Hay que venir y vivirlo para saber lo que significa para todos”, resaltó Nuria Morales Gómez.