Eduardo Serrano Cano relata cómo vivió el devastador terremoto de Colombia

El vecino de Alcalá la Real sintió de cerca el seísmo: “La estructura de mi casa crujía”
Eduardo Serrano Cano, natural de Alcalá la Real.
Francisco J. Marín

Hay experiencias que solo se comprenden cuando se viven. Para un Eduardo Serrano Cano, natural de Alcalá la Real, quien reside en Medellín desde hace trece años, el potente terremoto que azotó Colombia el pasado lunes se ha convertido en el recuerdo de un seísmo que le hizo sentir, por unos instantes, la fuerza imprevisible de la naturaleza. Desde Colombia, este jiennense, a 8.000 kilómetros de la provincia y aún estremecido por la grave situación que atraviesa el país colombiano, reconstruye cómo transcurrieron aquellos fatídicos minutos que, hasta el momento, han dejado 285 muertos; qué ambiente se respira actualmente en la ciudad medellinense y cómo un episodio excepcional, traducido en catástrofe, ha quedado grabado en su retina de manera indeleble.

A nivel personal, él y su familia están bien, aunque la sacudida les ocasionó un susto mayúsculo del que aún no se han recompuesto. “Empezó a las 7:44 horas, exactamente. Mis perros ladraron de manera intensa y desesperada segundos antes del sismo. Y, tras unos instantes, saltó una alarma en nuestros móviles, con unos pitidos que nunca había escuchado. El temblor se intensificó. La estructura de mi casa crujía, la piscina se agitaba violentamente y los vecinos gritaban de pánico. Fue muy rápido, pero a la misma vez se hizo eterno”, relata Eduardo Serrano en conversación con Diario JAÉN. La casa de este alcalaíno ha sufrido daños estructurales, pero afortunadamente es habitable y su familia no ha tenido que trasladarse para alojarse en un lugar seguro, como lamentablemente sí han tenido que hacer otras muchas familias colombianas, que han visto cómo se desmoronaban sus viviendas.

La ciudad de Medellín fue afectada, pero no de las más devastadas. Las zonas más golpeadas radican en el Eje Cafetero —Pereira y Manizales—, El Valle del Cauca —Cali— y, sobre todo, Quibdó, en el Chocó, que fue el epicentro y es una de las zonas más deprimidas de Colombia. “La situación es desoladora con alrededor de 300 fallecidos, más de 300 desaparecidos, miles de heridos y decenas de miles con problemas económicos debido a la destrucción de casas, hospitales, colegios y residencias”, lamenta Eduardo Serrano, quien confiesa que, en Medellín, se vive una “calma tensa” con réplicas que causan nuevamente el pánico. “En el día de ayer —jueves— hubo una réplica en la mañana, que fue de menor intensidad. La gente, en el momento, sale a la calle puesto que aquí hay muchos edificios altos. El lunes, lógicamente, cuando se produjo el terremoto, fue bastante caótico. Pero, tras seis días, Medellín está intentando volver a la normalidad, aunque todavía la gente sale a la calle por temor. El ambiente en todo el país es triste y desolador, con una preocupación gigantesca por la búsqueda de supervivientes y el enorme desafío de la reconstrucción. La recuperación del país va a ser algo terrorífico, porque los daños son inconmensurables e incalculables. Hay mucha gente en la calle que necesita ayuda de manera urgente”, subraya este alcalaíno, que añade: “Vivimos horas cruciales. El tiempo para hallar con vida a las más de 300 personas desaparecidas se agota rápidamente, y es urgente localizarlas, estén vivas o no”.

Eduardo Serrano es propietario de Mundo Invernaderos, una empresa del sector agrícola que fabrica invernaderos, realiza proyectos de ayuda al desarrollo y capacita a agricultores. Trabaja con administraciones, ministerios, empresas privadas y la ONU. “Paradójicamente, mi empresa está desbordada de trabajo debido a la demanda de estructuras para intervenir en las zonas afectadas, incluso enviando personal a lugares como Pereira”, manifiesta el empresario jiennense.

Personas sentadas frente a los edificios que temblaron tras el seísmo en Colombia de magnitud 7,4. / Europa Press.

Toda ayuda en estos momentos es poca y el país colombiano hace un llamamiento a la colaboración internacional para la reconstrucción. “Está llegando la primera ayuda, concretamente de los países vecinos más cercanos, como México, Perú, Ecuador y Estados Unidos. Es ayuda básica: alimentos, mantas, camas... Lo primordial ahora”, explica Eduardo Serrano, quien enfatiza que, tras la ayuda inmediata, la reconstrucción será el mayor reto, algo “terrorífico” por la magnitud de los daños. “Hay muchas zonas que todavía no se han podido acceder. Quiero hacer un llamado a España, especialmente a la provincia de Jaén, para no olvidar al pueblo colombiano y colaborar en la reconstrucción”, subraya.

En este sentido, el empresario alcalaíno propone un modelo de ayuda transparente y directa: identificar proyectos concretos, como la reconstrucción de un colegio, centro de salud u hospital, y destinar fondos directamente a ellos, permitiendo que las donaciones sean trazables y se vea su impacto real. “Me gustaría que la provincia de Jaén, con sus donaciones, abanderara la reconstrucción de un colegio, centro de salud o residencia de ancianos. Un pequeño proyecto que serviría de mucha ayuda”, manifiesta Eduardo Serrano, quien ofrece sus contactos con las gobernaciones, incluida la del Chocó para servir de puente en la identificación y gestión para llevar a cabo futuros proyectos de reconstrucción. “Han sido muchos los hospitales que han quedado inservibles. Va a ser muy complicado que la situación vuelva a como estaba hace una semana”, resalta.