Diego Ventura, Roca Rey y David de Miranda salen a hombros tras la corrida en Villanueva del Arzobispo
Tarde de las que hacen afición en Villanueva del Arzobispo. La histórica plaza del municipio de Las Villas demostró por qué figura con nombre propio en la historia del toreo. El cartel suscitaba excelentes expectativas y los matadores no las defraudaron.
El coso villanovense rozó el lleno en una corrida mixta con reses de María Guiomar Cortés de Moura y Victoriano del Río —en sustitución de las previstas de Loreto Charro—. Un ambientazo acompañó a la lidia, con el ganado muy bien presentado.
Lo que se vio sobre el albero fue de menos a más. El lisboeta afincado en La Puebla del Río (Sevilla) Diego Ventura llegaba después de triunfar por partida doble en sábado en Ronda (Málaga), por la mañana una cita de rejoneo y por la tarde en la 67 edición de la Goyesca. a afincado en la provincia de Sevilla. El portugués recibió el silencio. Ante un astado reservón y con poca fuerza el jinete se empleó a fondo, con grandes pares de banderillas y toreo de cercanías. La falta de acierto al matar truncó una buena faena, pero hubo ovación del público. En su segundo contrincante, el cuarto de la tarde, de nombre Culibrina, literalmente, se vació. Fue un aldabonazo por el que cosechó dos orejas y el rabo. Los caballos parecían capotes de Morante y se arrimó hasta el punto de que quitó a su montura Bronce las riendas para banderillear. Entró a matar con firmeza y seguridad.
El peruano Roca Rey se llevó tres trofeos. En el primero de ellos se vivió un susto, cuando el sobresaliente, el linarensa afincado en Baeza David Saleri fue golpeado, durante el tercio de banderillas, por el toro contra las tablas después de sufrir un tropieza. El resultado, lesiones en el pómulo y una ceja, con una aparatosa brecha, que requirió puntos de sutura. La faena en cuestión se centró sobre la mano izquierda, donde el burel, que no ayudó nada y tenía recorrido corto, resultaba más templado. Roca Rey lo liquidó de pinchazo y estocada. El premio, una oreja. En el quinto de la tarde, el diestro obtuvo otras, tras una lidia que empezó con una serie de estatuarios inmensos y siguió con unos derechazos y naturales de enciclopedia. El maestro lució un toreo firme, poderoso, de dominio. Acabó con una estocada entera.
El otro integrante del cartel, David de Miranda, apoderado por Enrique Ponce, tampoco se marchó de vacío. A ambos cornúpetas les cortó una oreja. Con el tercero de la tarde tuvo que emplearse a fondo, pues el toro de por sí daba poco juego. Por ello fue meritorio su desempeño, rematado con una estocada desprendida. En el último del festejo, incluso se produjo una bronca del público a la presidencia al estimar que, tras pinchazo y estocada, el de Trigueros (Huelva) merecía dos apéndices. Brilló en las manoletinas ejecutadas con la derecha y la izquierda. Así se puso la guinda a una tarde de gloria en la que la concurrencia salió muy satisfecha del monumental espectáculo vivido en Villanueva del Arzobispo.
Coso de Villanueva del Arzobispo
Ganado: María Guiomar Cortés de Moura (para rejones) y Victoriano del Río (para lidia a pie).
Toreros: El rejoneador Diego Ventura, silencio y dos orejas y el rabo.
Roca Rey, una oreja y dos orejas.
David de Miranda, una oreja y oreja.
Incidencias: La plaza se acercó al lleno en una tarde marcada por las altas temperaturas, en una corrida mixta organizada con motivo de la feria en honor de la Virgen de la Fuensanta.