Andújar impulsa un plan para transformar y proteger el corredor del Guadalquivir
El Ayuntamiento de Andújar está inmerso en la tramitación para la aprobación del Plan Especial Corredor del Guadalquivir, una herramienta de ordenación urbanística y ambiental detallada que tiene como objetivo prioritario definir las condiciones de desarrollo de los márgenes del río a su paso por el término municipal. El proyecto busca superar la “tradicional desconexión” entre el casco urbano y el cauce, integrando el río como la infraestructura verde principal de la ciudad y adaptando el planeamiento a los riesgos de inundabilidad, según se recoge en el avance del citado documento, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) y consultado por Europa Press. Esta iniciativa se enmarca en la acción A3 del proyecto “Parque Fluvial Orgánico de Andújar: besando, abrazando el Guadalquivir”, que tiene un presupuesto superior a los 2,7 millones. De ellos, casi 2,6 proceden de una subvención de la Fundación Biodiversidad, adscrita al Miteco, mientras que el resto lo aporta el Consistorio. El avance del plan especial, redactado por Deurza Consulting, está en consulta pública por un plazo de 20 días desde su publicación en el BOP el pasado 26 de junio. Con ello, se pretende recabar la opinión y aportaciones de la ciudadanía, colectivos y agentes interesados sobre las situaciones que plantea y las propuestas de un documento que viene a desarrollar y concretar las disposiciones recogidas en el PGOU.
Delimita dos ámbitos de actuación “diferenciados, pero interrelacionados”: el primero, con terrenos susceptibles de ser desarrollados desde un punto de vista urbanístico y el segundo, con unas 2.400 hectáreas no urbanizables formadas por las vegas y áreas de influencia del río, cuya función es estrictamente ambiental, agrícola y de protección del corredor ecológico.
El ámbito 1 engloba suelos clasificados como urbano no consolidado (SUNC) y urbanizable sectorizado (SUS) en el borde oriental del núcleo urbano de Andújar, en el entorno del Polígono Industrial La Fundición y la barriada de El Sotillo, así como los sectores residenciales perimetrales (S1 al S4) de Llanos del Sotillo. Al ser zonas expuestas a riesgos de inundabilidad, el plan, en virtud de la normativa aplicable, establece condicionantes en su desarrollo con el objetivo de evitar inundaciones ante avenidas con un periodo de retorno de 500 años. Por su parte, el ámbito 2 comprende una vasta extensión de suelo no urbanizable de especial protección por sus valores hidrológicos y ecológicos: las vegas del Guadalquivir, situadas al sur del casco urbano. Este espacio, de alta productividad agrícola y elevado valor ambiental, se solapa con el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) “Guadalquivir Medio - Tramo Andújar - Marmolejo’” de la Red Natura 2000. Para este suelo rural, y de acuerdo con el Reglamento del Dominio Público Hidráulico, el plan especial distingue zonas de flujo preferente y áreas inundables con un periodo de retorno de 500 años. También alude a otras no afectadas por ninguna de estas dos figuras, pero que, por razones de homogeneidad, tendrán la misma regulación que las T-500. Así, se propone “un régimen muy limitativo” para las zonas de flujo preferente y “un régimen limitativo pero adecuado a las áreas incluidas en las zonas inundables y afectadas por la T-500”.
Junto a la gestión del riesgo hídrico, el documento técnico define líneas de actuación orientadas a la restauración ecológica del sistema fluvial, lo que incluye la recuperación de la vegetación de ribera autóctona (como álamos, sauces y fresnos) y la erradicación de especies exóticas invasoras, con especial atención a la plaga del cañaveral (Arundo donax). También se clasifican formalmente las vías pecuarias históricas que discurren por la zona —como la Cañada Real de Marmolejo, el Cordel de la Ropera o la Colada del Veredón Honero— como suelo no urbanizable de especial protección para garantizar su continuidad como corredores ecológicos y de movilidad blanda. En el plano cultural, el plan incorpora la protección de infraestructuras hidráulicas históricas (molinos harineros, azudes), caminos tradicionales y los yacimientos arqueológicos documentados en el Inventario del Patrimonio Arqueológico de Andalucía (IPAA), exigiendo prospecciones preventivas ante cualquier movimiento de tierras. Además, el documento aborda el impacto acústico provocado por la autovía A-4, que cruza la zona. Para mitigar los niveles de ruido en las áreas colindantes, se plantea la necesidad de adoptar medidas correctoras como franjas vegetales o barreras acústicas, exigir condiciones específicas de aislamiento pasivo en las edificaciones que se proyecten en zonas que superen los 65 decibelios y la obligatoriedad de realizar estudios acústicos de detalle en los sectores en contacto con la autovía. Por otra parte, el plan especial incluye un plan de sensibilización y comunicación como “herramienta estratégica para garantizar la implicación social”. Así, tiene como objetivos que la ciudadanía conozca el propósito, los beneficios y límites de las intervenciones; articular mecanismos eficaces de consulta, escucha y retorno y fomentar “la apropiación social del corredor fluvial como espacio compartido de biodiversidad, producción, cultura y salud pública”. Entre otros elementos, prevé una plataforma digital específica que funcionará como repositorio técnico y canal de participación, una campaña de comunicación urbana a través de soportes físicos y medios de locales. También se impulsarán charlas informativas con distintos colectivos, talleres, foros deliberativos, encuestas en línea y programas de educación ambiental en centros educativos.