Un estudio de la UJA confirma la estrecha relación entre la percepción del ritmo y el aprendizaje de la lectoescritura
La Universidad de Jaén (UJA) ha desarrollado un proyecto de investigación que confirma la estrecha relación entre la capacidad de percibir el ritmo y el aprendizaje de la lectoescritura. De esta manera, el trabajo con los acentos y patrones rítmicos abre nuevas vías para mejorar la enseñanza de la lectura y la escritura en edades tempranas y en personas con dificultades lectoras. El estudio, liderado por el investigador del Departamento de Psicología de la UJA, Nicolás Gutiérrez, cuenta con la participación de un equipo multidisciplinar integrado por los investigadores de la UJA, Nieves Jesús Valencia, María Auxiliadora Robles, y la investigadora de la Universidad de Granada, Nuria Calet. Además, cuenta con la colaboración de centros educativos de Jaén y Granada, alumnado universitario de la UJA y la Asociación de Dislexia de Jaén.
“La investigación parte de la idea de que la lectura no es solo un proceso visual o lingüístico, sino también una actividad rítmica”, subraya Nicolás Gutiérrez. “A partir de ese contexto, hemos confirmado que la percepción de patrones rítmicos está directamente relacionada con habilidades fundamentales para leer, como la conciencia fonológica o la identificación de los acentos en las palabras”, indica. En concreto, los resultados obtenidos evidencian que la capacidad de detectar ritmos lentos se asocia con el reconocimiento de los acentos, mientras que la percepción de ritmos rápidos está vinculada a la identificación de los sonidos que componen las palabras. “Uno de los principales hallazgos del proyecto es que el entrenamiento en habilidades rítmicas tiene un impacto positivo en el aprendizaje de la lectura”, profundiza Nicolás Gutiérrez. Las intervenciones diseñadas por el equipo investigador demuestran que trabajar el ritmo y los acentos mejora la lectura de palabras, especialmente en alumnado de los primeros cursos de Educación Primaria. Así mismo, se constata que la mejora en la percepción del acento facilita la fluidez lectora, ya que permite a los estudiantes interpretar correctamente palabras desconocidas.
El proyecto también explora la aplicación de estas técnicas en personas con dislexia, observándose mejoras en la escritura de palabras inventadas tras un entrenamiento específico basado en la percepción de los acentos. Estos resultados sugieren nuevas estrategias de intervención para personas con dificultades lectoras, así como para alumnado de origen extranjero que se enfrenta al aprendizaje de una nueva lengua. Otro de los aspectos innovadores del estudio ha sido el análisis de las bases biológicas de la lectura y el procesamiento del ritmo mediante técnicas de estimulación cerebral no invasiva. “En esta línea, los resultados apuntan a que las personas con menor habilidad lectora presentan una menor lateralización del lenguaje en el hemisferio izquierdo, y que la estimulación de determinadas áreas cerebrales podría contribuir a mejorar la lectura de palabras poco frecuentes”, señala Nicolás Gutiérrez.
A partir de estos hallazgos, el equipo investigador de la UJA plantea la incorporación de actividades basadas en el ritmo y la percepción de los acentos en los procesos de enseñanza de la lectoescritura. “Disciplinas como la música o juegos relacionados con la reproducción de patrones rítmicos pueden convertirse en herramientas eficaces para favorecer el aprendizaje lector desde edades tempranas”, explica Nicolás Gutiérrez. La investigación, desarrollada a lo largo de más de tres años, ha permitido consolidar una línea de trabajo con continuidad, que ya se está ampliando en colaboración con otras universidades, especialmente en etapas educativas más tempranas como Educación Infantil. Al mismo tiempo, el equipo de la UJA trabaja en el diseño de materiales didácticos adaptados que integren el ritmo como elemento facilitador de la lectura, así como en futuras intervenciones en centros educativos.