Tal día como hoy en 2007 publicábamos: Actos vandálicos empañan la belleza de Jabalcuz

Los vecinos de las viviendas cercanas a los jardines denunciaron el empeoramiento de la situación
Imagen de archivo de pintadas en una estatua del paraje de Jabalcuz. / Archivo Histórico de Diario JAÉN.
Diario de Jaén

Tal y como publicó este periódico hace diecinueve años, el 21 de junio de 2007, una larga lista de desperfectos empañaban la imagen del paraje de Jabalcuz, uno de los más representativos y de mayor belleza de la capital. Los actos vandálicos se cebaron con un paraje protegido que, por el contrario, carecía de la suficiente seguridad para evitar que sus rincones sufrieran ataques casi diarios. Los vecinos de las viviendas cercanas a los jardines reconocían que la situación empeoró, pese al empeño de las autoridades municipales por proteger la zona. El agua no corría por las cascadas y fuentes por los daños sufridos.

La agresiones a este espacio natural llegaron a tal extremo que resultaba imposible enumerar los cuantiosos desperfectos. Las pintadas en los bancos, en las paredes y en las esculturas que presiden las fuentes, sólo eran la punta del iceberg de la larga lista de desperfectos que el visitante podía detectar con sólo echar un vistazo a los jardines. A los actos vandálicos había que sumar, además, los robos como el de la bomba que alimenta de agua la fuente principal o los aspersores giratorios de los jardines, la falta de limpieza y el allanamiento de las conocidas como Casas Gemelas. Precisamente, una de ellas amaneció, una semana antes de la publicación de esta pieza, con todos los cristales destrozados, con pintadas en su interior y con un conato de incendio en uno de los lavabos. El estado de las papeleras, con acumulación de basura, de las barandillas y de la malla metálica que separa los jardines de un conocido establecimiento hostelero de la zona también era preocupante.

Los Jardines de Jabalcuz, abiertos al público desde las ocho de la mañana a las ocho menos cuarto de la tarde, mantuvieron en cualquier caso su imagen de esplendor gracias al esfuerzo de la persona encargada de su cuidado y al de los propios residentes. “Es una pena ver de esta manera un espacio tan bonito e histórico como este”, lamentó José Higueras, el jardinero que, cada mañana, intentaba arreglar, a duras penas, los destrozos de la noche anterior, para que el parque pueda lucir de nuevo.