Tal día como hoy en 1999 publicábamos: Caos circulatorio y quejas tras el traslado del mercadillo
Tal y como publicó este periódico hace veintisiete años, el 4 de junio de 1999, el tráfico en Jaén durante toda la jomada fue un caos absoluto. Las retenciones del centro urbano afectaron también a las travesías periféricas. Una jiennense mostró su sorpresa al confesar, que tardó más de una hora en llegar desde la Avenida de Andalucía hasta la Avenida de Granada. La causa de este continuado atasco fue el traslado del mercadillo a la plataforma superior de La Vestida. El Ayuntamiento había informado días anteriores a los vendedores ambulantes para que instalaran sus puestos en la zona superior porque en el terreno donde habitualmente se coloca el mercadillo estaban las atracciones de la feria. Pero el espacio fue insuficiente y los vendedores que llegaron más rezagados tuvieron que colocar sus tenderetes en la vía pública, en parte de la rotonda y en la carretera situada por encima del ferial y por debajo de la gasolinera de la Salobreja.
Los agentes de la Policía Local cortaron el tráfico desde la rotonda hasta la gasolinera y las colas de coches fueron constantes y muy largas desde primeras horas de la mañana hasta el mediodía. Este caos se vio incrementado por el embotellamiento de la calle Virgen de la Capilla, cortada en sentido ascendente por las obras en la Plaza de la Constitución. Los comerciantes de la Avenida de Granada mostraron su indignación por el colapso permanente que ahuyentó a sus clientes. Uno de los propietarios de un establecimiento explicó que mucha gente desistió de llegar hasta esta calle, por las colas o por la falta de aparcamiento y optó por dejar la compra o la gestión prevista. Los comerciantes entendían que los vendedores del mercadillo, que tienen un espacio pagado, se instalaran donde pudieran; lo que no aceptaban era la falta de previsión del Ayuntamiento. En este mismo aspecto coincidían los transportistas que estacionaban sus camiones junto a la Salobreja. Denunciaban el “enorme” desorden que dificultó su entrada y salida al aparcamiento. Además, muchas de sus plazas estaban ocupadas por coches de gente que iba al mercadillo y que desconoce que esa zona está reservada para los transportistas. Uno de los afectados subrayaba que el aparcamiento de ILa Vestida estuvo “casi vacío”, pero como cobran una tarifa, todo el mundo prefirió aparcar en la zona de arriba y tuvieron que “pelearse” con los conductores de turismos para que no les quitaran su sitio. Entendían que lo vendedores ambulantes pagan una cuota, pero ¿qué pasa con ellos? Algunos vendedores estaban algo descontentos, porque en el otro sitio tienen establecido un sitio, y ayer cada uno se situó donde quiso, o donde quedaba espacio.