Tal día como hoy, en 1997, publicábamos: Las lluvias agudizan las condiciones de vida de familias del casco viejo

Importantes deterioros en las casas de los barrios como El Tomillo, San Vicente de Paúl y Santa Isabel
Algunos de los miembros de una de las familias que viven en las casas prefabricadas del barrio de Santa Isabel. / Archivo Histórico de Diario JAÉN.
Diario de Jaén

Tal y como publicó este periódico hace veintinueve años, el 5 de noviembre de 1997, ciento de familias jiennenses no sólo vivían en condiciones infrahumanas sino que además en esos días las lluvias amenazaban sus casas de tal forma que muchos de ellos tenían miedo de resguardarse en ellas. No tenían los medios económicos suficientes para arreglar ni tan siquiera una de las habitaciones, si es que tenían más de una, y piden ayuda con desesperación al Ayuntamiento, a la Junta de Andalucía, o a Caritas Interparroquial. En este ámbito, numerosos niños vivían ajenos a estos problemas porque no conocían otra forma de vida e incluso juegan con las goteras o bromeaban acerca de los ratones o las ratas que asustan a sus madres cuando aparecen por los rincones de sus viviendas. El barrio de Santa Isabel no tenía los mismos problemas del casco antiguo, ya que las viviendas no se encontraban en tan mal estado. Sin embargo, existían tres casas prefabricadas, hechas de uralita, que albergaban en aquellos momentos a tres familias y que sufrían tanto el frío cómo el calor y ahora las goteras y los efectos de la humedad que produce la lluvia. “Nos dijeron que estaríamos aquí una semana y ya llevamos siete años”, aseguraba la madre de una de estas familias. Tienen once hijos y una de ellas ha construido una pequeña habitación detrás de la casa de sus padres en la que vive con su marido y su pequeña hija. Antes vivían en el casco antiguo, pero el techo de su casa se hundió. Entonces tuvieron que pasar varios días en la calle y sólo podían dormir y comer en el centro de transeúntes de Jaén. Desde entonces se han tenido que conformar con esta casa prefabricada.

La lluvia volvía a ser protagonista y esta vez en el barrio de El Tomillo. “Nos hemos llevado un susto tremendo porque podía haber aplastado a mis dos hijos”, aseguraba Gabriel Donaire. El techo del cuarto de baño se hundió por la lluvia, mientras, según relata Gabriel, sus dos hijos se encontraban en el interior. “Ahora no sabemos lo que hacer, porque yo no tengo dinero para arreglar esto”, añadió. Gabriel Donaire vivía en esta casa con su mujer y sus hijos desde hacía diecinueve años en aquel entonces. “He conocido a todos los alcaldes de Jaén y todos me han dicho que me iban a facilitar una vivienda. Todavía estamos esperando”, se lamentaba. También tenían problemas con la Administración los vecinos de las casas prefabricadas de Santa Isabel, ya que nadie sabía a qué organismo pertenecían y, por lo tanto, nadie se hacía responsable de su situación. Por último, en el barrio de San Vicente de Paúl y en Antonio Díaz la situación era la más lamentable y a pesar de que el Ayuntamiento había anunciado una inversión para construir quince viviendas, seguía siendo mala. Los pequeños eran los que más sufrían esas condiciones infrahumanas. Algunos de ellos no sabían lo que es el colegio y la mayoría lo visitaba sólo de vez en cuando. El nivel de analfabetismo era muy alto en estas zonas de la ciudad y, sobre todo, uno de los problemas más graves es que la droga planeaba por las cabezas de muchas de estas familias. A algunas de ellas ya las había destruido.