Solución ante los accidentes que provocan los jabalíes en el paraje de Jabalcuz

El bombero Miguel Ángel Jiménez cuenta en primer persona su situación crítica
Rastros del accidente ocurrido en la carretera que discurre entre Jaén y Los Villares, a la altura de Jabalcuz.
Manuela Rosa Jaenes

Su vida corrió peligro. Entró en quirófano en una situación crítica y salió siete horas después con un pronóstico complicado. Tenía diez costillas rotas, estallido de bazo, neumotórax, perforación del diafragma y desplazamiento del estómago. No recuerda lo que ocurrió, pero sabe perfectamente que la culpa del accidente en el que se vio involucrado fue de un jabalí que se le echó encima cuando circulaba en moto por la carretera que une Jaén con Los Villares, a la altura del Ojo del Buey, en el camino antiguo de Jabalcuz. Es la experiencia de Miguel Ángel Jiménez, bombero de profesión, que hoy vive para poder contarlo.

El suceso ocurrió el 15 de octubre, en plena Feria de San Lucas, y aunque todavía no se ha podido incorporar a su puesto de trabajo, espera poder hacerlo pronto gracias a un proceso lento y duro de rehabilitación. “He tenido mucha suerte”, repite. Asegura que tiene constancia de que, después, hay contabilizados cinco atropellos más en la misma zona, un lugar en el que empieza a ser habitual la presencia de unos animales que transitan por la carretera en busca de comida. “El problema es la superpoblación que hay, hace falta una batida buena”, expone. Añade: “Las aguas fecales de Jabalcuz bajan por un barranquillo y los jabalíes llegan hasta ahí como método de supervivencia”. Miguel Ángel Jiménez, que es vecino de este paraje cercano a la capital, hace un llamamiento a las administraciones para que tomen cartas en el asunto y dejen zanjado el problema.

Javier Ramírez, coordinador de Ecologistas en Acción, explica que estos animales omnívoros, que tienen su hábitat natural en el monte, buscan recursos alimentarios en las zonas bajas de olivar, que es donde suele haber raíces, roedores y semillas. Coincide en señalar que hay superpoblación de jabalíes: “Muchas veces, lo que ocurre es que los ceban en los cotos para que luego haya más para la caza, por lo que es la pescadilla que se muerde la cola”. Asegura que no es un problema aislado, sino que ocurre en otras muchas zonas montañosas de toda la provincia. “Se mueven alrededor de la basura y lo que es alimentación para ellos”, manifiesta.

¿Cuál es la solución? La respuesta de Javier Ramírez es clara: “Que vuelvan a su hábitat”. ¿Cómo? “Lo más urgente es que haya batidas, pero eso no se produce porque, si no, no haya animales suficientes para practicar el deporte de la caza en fincas privadas de Jabalcuz, donde suele ser un actividad de ocio”.

El coordinador de Ecologistas en Acción expone, de la misma manera, que ahora hay más jiennenses que residen en el campo que antes de la pandemia, de tal forma que lo que antes eran segundas residencias, ahora son primeras y, en consecuencia, aumenta la generación de basuras. “Habría que analizar cada caso”, matiza Javier Ramírez. La presidenta de la Asociación de Vecinos Paraje de Jabaluz, Nana Salcedo, aprovecha para hacer un llamamiento a los ciudadanos para que depositen las bolsas dentro de los contenedores para evitar el efecto llamada de los jabalíes.

Javier Ramírez propone una solución que funciona en el caso del lince. Se trata de la colocación de balizas en los bordes de las carreteras, que actúan como espejos reflectantes que, con las luces de los vehículos, lanzan destellos y hacen que los animales se paren. Aconseja, en este sentido, reducir la velocidad para que los jabalíes puedan reaccionar a tiempo y, a la vez, frenar tan fatales desenlaces.

Los vecinos piden a las administraciones un nuevo descaste como solución

Un descaste es una modalidad de caza de gestión para reducir la población en una zona, especialmente cuando hay demasiados y los animales causan daños graves a cultivos o al ecosistema, controlando su número mediante diversas técnicas cinegéticas. La presidenta de la Asociación de Vecinos Paraje de Jabalcuz, Nana Salcedo, pide a las administraciones públicas con competencias en la materia que opten por una medida de estas características para frenar el “grave problema” que tienen los residentes en la zona. “Son cinco los accidentes que tenemos registrados desde el verano hasta ahora y nos sentimos invadidos por los jabalíes”, subraya. Asegura que hay más preocupaciones que atañen a quienes tienen su vivienda como residencia habitual o a quienes optan por pasar en ella el verano. “Se lo comen todo, rompen vallas y entran en los huertos, lo tienen todo destrozado. Aquí los jabalíes campan a sus anchas porque no tienen depredadores naturales en el paraje”, expone. La presidenta vecinal asegura que, hace tres o cuatro años, se hizo un descaste y sirvió. “Necesitamos otro, porque es que realmente tenemos miedo”, añade. Otro problema es el tiempo que tardan en retirar los animales que mueren en los accidentes de tráfico.