Resurge el traje de luces que “El Cordobés” regaló a un niño del Neveral

La familia del pequeño ingresado en 1966 quiere poner en valor una pieza única seis décadas después
El traje de José Antonio García-Abadillo Salcedo.
Manuela Rosa Jaenes

Es de color blanco y plata, está bordado en pedrería roja y guarda el sello del prestigioso sastre Santiago Pelayo. Es una auténtica joya que Manuel Benítez, “El Cordobés”, regaló a un niño que estuvo ingresado, en 1966, en el Hospital Doctor Sagaz, conocido como “El Neveral”. Las crónicas de la época de Diario JAÉN recogieron una conmovedora historia que ahora sale a la luz gracias a la familia del protagonista: José Antonio García-Abadillo Salcedo.

El pequeño posa vestido de torero con sus familiares y amigos.

Uno de sus sobrinos quiere poner en valor un patrimonio que forma parte de la memoria social y taurina de la capital jiennense. Relata Nicolás García-Abadillo Lara, heredero del traje de luces, que sus abuelos les contaron que, cuando tenía ocho años, recibió el regalo de manos del afamado torero, una figura por la que sentía verdadera pasión desde que tenía uso de razón. “Quería comprobar que esto fue así y doy las gracias a este periódico por haber rescatado de la hemeroteca de Diario JAÉN el origen de todo, porque no teníamos la certeza absoluta”, manifiesta.

Ya no vive el protagonista de esta historia para contarlo. Murió con sólo diecinueve años después de un tormentoso accidente que derivó en un problema pulmonar que le mantuvo de casa al hospital, una y otra vez, hasta que acabó con su vida. Aunque era natural de La Solana, en Ciudad Real, su centro hospitalario de referencia era “El Neveral”, quizás por el prestigio que tenía para recuperar a pacientes con enfermedades pulmonares. Todo comenzó gracias a una carta que publicó este periódico el 25 de julio de 1966.

En ella, el cronista Rafael Alcalá, por recomendación del médico Benito Rus Morales, se dirigía directamente al diestro de Palma del Río: “Aquí, en Jaén donde resido, que diría Tomás Moreno Bravo, existe un magnífico sanatorio antituberculoso que se llama El Neveral. Está en la cumbre de la ciudad, en su atalaya, cara al sol y a la luna, que todavía sigue siendo poemática. Aquí, bajo los cuidados de médicos y monjitas, se encuentra un niño que acaba de cumplir siete años. Se llama José Antonio García-Abadillo Salcedo y es manchego”. Después de describir al pequeño, le decía al maestro: “Te quiere conocer, te ama profundamente con esa sinceridad y esa serenidad que sólo saben dar los siete años y quiere que le compres un traje de torear, un vestío, pero que sea blanco y plata”.

El 12 de octubre de ese mismo año, el pequeño aficionado, ya con los ocho años cumplidos, recibió la deseada indumentaria de manos del abogado de “El Cordobés”, Manuel Núñez Venzalá, ya que el torero se encontraba en se momento en Zaragoza.

El hermano, José María García-Abadillo, uno de los herederos, asegura que el traje estuvo expuesto, durante mucho tiempo, en las vitrinas de la peña “El Descabello” que, una vez extinguida, lo devolvió a su familia. Lo único que quieren es poner en valor una joya patrimonial y sentimental estrechamente ligada con la historia de esta tierra y, sobre todo, dar las gracias a Manuel Benítez, padre, por hacer feliz a aquel pequeño ingresado en un hospital lejos de su pueblo.

José María García-Abadillo Salcedo, hermano de José Antonio, el niño ingresado, en 1966 en “El Neveral”: Agradezco a Diario JAÉN que dé luz a esta historia tan conmovedora de mi hermano y gracias a Manuel Benítez por tan noble gesto, porque nuestra familia nunca podrá olvidar algo tan especial para nosotros”.