Ramón Fernández-Pacheco: “La protección ambiental es una palanca de desarrollo”
LA ENTREVISTA
Es uno de los hombres de confianza del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Con sobrada capacidad para compaginar la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul con la Portavocía del Gobierno autonómico, afronta la encomienda con la seguridad que da el trabajo, el sacrificio y la dedicación en el hallazgo de las soluciones a los grandes y pequeños problemas. Ramón Fernández-Pacheco Monterreal (Barcelona, 1984) conoce la provincia y se compromete a trabajar por sus ciudadanos.
—¿Qué significado tiene la Sostenibilidad en el Gobierno de la Junta de Andalucía?
—Es un concepto transversal que tiene que abarcar todas las áreas de gobierno. Es verdad que nuestra Consejería es la responsable de implementarla de manera general, pero hoy en día no se concibe ninguna actividad que no sea sostenible. A mí me gusta definir la sostenibilidad como la capacidad de satisfacer las necesidades del presente sin que suponga comprometer las del futuro. Nos gusta pensar que el Gobierno de Juanma Moreno es sostenible.
—¿El Medio Ambiente?
—Nos encontramos ante una realidad innegable, y es que los recursos naturales son finitos, y si no los cuidamos se acabarán. Eso, además de ser una tremenda irresponsabilidad con respecto a las generaciones venideras, hoy en día el mantenimiento de la materia prima que nos provee de todo es fundamental. Por lo tanto, cuidar el medio ambiente en una tierra en la que la mitad de la superficie es forestal es una obligación.
—¿Y la Economía Azul?
—Es un concepto que, en cuanto a su definición, se usa desde hace poco, pero en cuanto a su naturaleza convivimos con él desde que el hombre es hombre. Andalucía tiene más de mil kilómetros de costa, es la única comunidad autónoma con dos fachadas, la atlántica y la mediterránea, tiene una red de puertos que recorre todo el territorio, tanto de interés general, como el de Algeciras, como los deportivos, pesqueros y de ocio que gestiona la Junta... Andalucía es economía azul y si no somos capaces de interpretarla desde el punto de vista de la sostenibilidad, dejaremos de aprovechar un sector que factura más de diecisiete mil millones de euros, por encima del diez por ciento del Producto Interior Bruto. Se calcula que hay en torno a trescientos mil andaluces trabajando en el entorno de la economía azul. Por lo tanto, tenemos que interpretar la realidad actual y trazar una estrategia que nos lleve a sacar el máximo partido cuidando el entorno.
—Hoy se cierra la feria que usted inauguró el viernes, Ibercaza. ¿Qué papel cree que juega la caza en la provincia?
—Jaén es la provincia cinegética por excelencia en el conjunto de Andalucía. El doce por ciento de la superficie de la provincia tiene actividad cinegética y el catorce por ciento de toda la andaluza se desarrolla en esta tierra. Yo no voy a venir a explicar las maravillas naturales que atesora esta provincia, cuatro parques naturales, con Cazorla, Segura y Las Villas como uno de los grandes emblemas de toda España... La caza hoy en día es, en primer lugar, el principal motor económico de muchas comarcas de esta región, con municipios enteros que estarían abocados a la despoblación y al olvido gracias a la actividad cinegética. Nada más que por eso merece nuestro respeto. Y, además, si tenemos en cuenta que son aliados fundamentales de la Consejería para mantener los equilibrios biológicos, para cuidar el medio ambiente y con la responsabilidad de la que pueden hacer gala los cazadores con el criterio de sostenibilidad, el compromiso institucional tiene que ser absoluto.
—¿Por qué es bueno para Andalucía proteger sus espacios?
—Es una responsabilidad que no podemos desdeñar. Somos la única comunidad con tres parques nacionales, Doñana, Sierra Nevada y Sierra de las Nieves. Además, la que más parques naturales tiene, la mitad de nuestro territorio es forestal, la que más reservas de la biosfera posee, la que más superficie protegida... También tenemos abierto un proceso de ampliación, porque doblamos el de Despeñaperros, vamos a crear un Parque Natural en el norte de Granada, en la Sierra de la Sagra, tenemos intención de aumentar Doñana con la adquisición de Veta La Palma y seguimos abiertos a establecer las figuras que el territorio nos demande. Cuidar el medio ambiente es cuidarnos a nosotros mismos, y ese patrimonio es compartido, que hemos tenido la suerte de heredar y que tenemos la responsabilidad de delegar.
—¿Es partidario de un quinto Parque Natural en Jaén?
—No nos negamos a ninguna figura de protección, lo estamos haciendo en Córdoba y en Granada y lo vamos a hacer en Huelva también. Lo que nunca he entendido es que las figuras de protección se impongan desde un despacho en Sevilla sin contar con el territorio, porque la principal consecuencia que tiene es de sobra conocida: la negativa y el desapego de sus residentes. La conservación del medio ambiente nunca puede ser un freno al desarrollo. En los tiempos que corren, en pleno siglo XXI, hay que interpretar la protección como una palanca de desarrollo.
—¿Tiene constancia de alguna petición de la Sierra Sur?
—No nos consta que exista un consenso como sí ocurrió en el Parque Natural de Despeñaperros. La protección tiene que venir de abajo a arriba, sin imposiciones.
—¿Qué puede decir a quienes tienen reticencias?
—Mi Consejería está para cuidar el medio ambiente y las figuras de protección son herramientas fundamentales para que se haga efectivo, pero hay que compatibilizarlo todo. Cada parque natural tiene su planificación, unos documentos de uso y, al final, la gente está orgullosa de lo que tiene.
—¿De qué manera se puede aprovechar el potencial ambiental que tiene Andalucía para generar riqueza y empleo?
—Los andaluces se sienten orgullosos de su patrimonio natural, creo que ninguna otra región de Europa puede presumir de lo que tiene Andalucía. Hablamos de una comunidad autónoma en la que hay ecosistemas forestales de todas las tipologías, de alta montaña, glaciares, marismas, playas vírgenes, desiertos... Eso es una maravilla. Desde la Consejería estamos empeñados en potenciar el desarrollo sostenible en los entornos naturales protegidos.
—¿Cómo lo hacen?
—Favoreciendo la implantación de empresas que realicen actividades responsables, fomentando el ecoturismo, la actividad cinegética y permitiendo que en la costa pueda hacer acción económica de manera sostenible. Al final, insisto, si el territorio interpreta en negativo las figuras de protección, estarán abocadas al fracaso. Estamos dando pasos en positivo y, además, los andaluces son conscientes de que el patrimonio natural es una fuente de riqueza y de desarrollo.
—¿Cómo afronta su Consejería el problema de la sequía?
—Es el principal problema que tiene Andalucía, no existe otro de tal envergadura, porque la falta de agua incide gravemente en los pilares de desarrollo que tiene Andalucía. Hablamos de una comunidad cuya principal actividad está vinculada al sector primario, a la agricultura y a la ganadería; la segunda es el turismo, y la tercera, afortunadamente cada vez con más peso específico, es la industria. Las tres funcionan con agua. Hay un estudio de la Universidad de Loyola que habla de que si la sequía se prolonga a lo largo de los próximos meses, Andalucía podrá perder hasta siete puntos de su Producto Interior Bruto, que se traducen en ciento cincuenta mil andaluces que pierden su puesto de trabajo, muchas familias que lo pasan mal. Por lo tanto, la única actitud responsable frente a la sequía es la de poner todo de nuestra parte para paliar sus consecuencias. Para eso lo único que queda es invertir en infraestructuras hidráulicas, planificar y gestionar alejados de la ideología. Luego están las consecuencias ambientales, la calidad del aire en las ciudades....
—¿Qué responde a quienes niegan el cambio climático?
—Que tienen una venda en los ojos impuesta por su propia ideología, porque no hay más ciego que aquel que no quiere ver. En Andalucía siempre ha hecho mucho calor, pero nunca antes habíamos estado tantos días superando la barrera de los cuarenta grados en algunos municipios. El cambio climático está. La diferencia consiste en que unos negándolo y otros patrimonializándolo consiguen que cierta parte de la población sienta desapego.
—El turismo está amenazado por el calor. ¿Qué deben hacer los alcaldes en sus pueblos?
—Al final, el cambio climático tiene incidencias en todos los aspectos de nuestra vida y en el turístico de una manera muy especial. La principal tarea que tiene un alcalde es intentar hacer de su municipio un lugar habitable. Tenemos que ser conscientes de que la realidad climática cada vez aprieta más y debemos preparar nuestras ciudades para adaptarlas. Esta lucha tiene dos vertientes. Una es un problema global que requiere de muchas acciones locales sin que haya una solución definitiva y, otra, paliar sus consecuencias, donde desde la Junta de Andalucía queremos ser un aliado. Esta es la gran batalla del siglo XXI.
—¿Qué acciones impulsa la Junta de Andalucía para proteger el medio ambiente en los espacios urbanos?
—La batalla del cambio climático se libra en las ciudades por varios motivos. En primer lugar, porque en ellas se aglutina la mayoría de la población y, en segundo, porque las ciudades son las grandes contaminantes y las generadoras de residuos. Tenemos serios proyectos encima de la mesa para caminar por una senda en la que tenemos que trabajar todos juntos.
—¿Cómo están las relaciones con la Confederación Hidrográ fica del Guadalquivir?
—Siempre he pensado que tendrían que estar protagonizadas por la colaboración. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir gestiona prácticamente dos tercios del territorio de Andalucía en cuanto a competencias hidráulicas y, desgraciadamente, vemos cómo la relación se caracteriza por una confrontación política que nosotros ni entendemos ni respaldamos, sino más bien todo lo contrario. La Junta de Andalucía ha puesto sobre la mesa hasta tres decretos de sequía. Todos los martes damos cuenta de una nueva infraestructura que se pone al servicio de los andaluces para depurar aguas, desalarlas o almacenarlas. Hemos presentado el Plan SOS de Soluciones y Obras contra la Sequía que va a movilizar a lo largo de los próximos años hasta cuatro mil millones de euros en inversión. Hoy en día, el principal motor de la licitación de obra pública es la hidráulica, pero sólo gestionamos un tercio de nuestro territorio. Ojalá la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir actuara sólo con criterios técnicos y no como agente político del Gobierno de Pedro Sánchez.
—¿Están preparados los olivareros jiennenses para la revolución verde de Europa?
—Si algo caracteriza a los agricultores de Jaén es, precisamente, una evolución hacia la profesionalización del sector espectacular. Jaén es ejemplo de agricultura sostenible en el mundo entero. Eso no quiere decir que estén los retos cumplidos.
—¿Por qué la oposición arremete contra la merma de recursos del Plan Infoca?
—Entiendo que es lo que tiene que decir la oposición, pero un ejercicio saludable es remitirse a los datos. Hoy en día el Plan Infoca tiene más recursos, personal y medios que nunca y lo de más es política. Lo que ocurre es que hay quienes entienden que es un avispero que hay que mover en determinadas ocasiones con el único interés de hacer daño al Gobierno. Nosotros lo concebimos como el mejor dispositivo que hay en España en la lucha contra los incendios forestales, integrado por grandísimos profesionales que merecen todo nuestro respeto. Así que ellos sigan intentando manipular y nosotros trabajaremos por continuar dotando al Plan Infoca de los medios necesarios para que los incendios no hagan daño en nuestro patrimonio ambiental.
—¿Qué visión tiene de Jaén?
—Conozco bien Jaén. Soy de Almería y, aunque llevo un año como consejero de la Junta de Andalucía, he venido muchas veces, lo mismo que a lo largo de mi vida. Considero que tiene muchos retos por delante y un gran potencial en el olivar y en la innovación relacionada con sus subproductos, pero necesita estar mejor conectada, más inversiones por parte de las administraciones públicas supraprovinciales y que consiga mayor vertebración en su entorno. Jaén tiene mucho futuro y, desde luego, el compromiso de Juanma Moreno es absoluto con Jaén y los jiennenses. Tenéis la suerte de vivir en una provincia maravillosa, preciosa y con un patrimonio espectacular, lo digo de verdad. Jaén es mucho más que olivar, son castillos, es la Catedral, es cultura, fiestas, folclore... Que nos pongan el tren a todos es lo que hace falta.
—¿Cómo vive el salto de un Ayuntamiento a la Junta?
—Estoy contento. He disfrutado mucho de la Alcaldía de Almería, porque llegué muy joven, con 32 años, y he estado siete años trabajando por la ciudad en la que he crecido, en la que he estudiado, en la que han nacido mis hijos, en la que vive mi familia... Eso es muy bonito, aunque haya tenido momentos difíciles. Pero puedo decir que me he ido cuando he querido. Entendía la oferta de Juanma Moreno como una oportunidad y di el salto a otra forma de hacer política que me permite conocer Andalucía y no somos conscientes de todo lo que tenemos.