Música, reencuentros y llenos absolutos: Así fueron los diez días de fiesta en la caseta de Diario JAÉN en San Lucas
Hablar de la Feria de San Lucas en Jaén es hablar de reencuentros, de albero, de brindis y, sobre todo, de un punto de encuentro que ya es tradición innegable: la caseta de Diario JAÉN. Este año, celebrando además una cifra redonda muy especial —sus cuarenta años plantando caseta en el ferial—, el espacio del periódico se convirtió durante una semana entera en el epicentro absoluto del tardeo y la música en directo. Siete jornadas donde los tres módulos se quedaron pequeños y por donde pasó de todo: desde el pop-rock más nostálgico hasta los ritmos urbanos, la electrónica de los noventa y las sevillanas de toda la vida.
Todo arrancó con los nervios típicos del primer día. Aquel cosquilleo en el estómago con el que se inauguraban los directos musicales tuvo nombres y apellidos: Funáticos. Las expectativas eran altas, pero la realidad las barrió por completo. El grupo se metió al público en el bolsillo desde el primer acorde, haciendo que la caseta encogiera a medida que llegaba más y más gente dispuesta a bailar los himnos del pop y rock nacional de toda la vida. Sonaron “No puedo vivir sin ti”, “Carolina”, “Salta” o “Sabor de amor”, mezcladas con guiños a Fito, Morat o Nena Daconte. Entre el público, bailaban desde los más pequeños hasta abuelos recién estrenados como Antonio Carrillo “Chaleco”. Para cerrar por todo lo alto, un popurrí con ecos a Supersubmarina y “A quién le importa” dejó claro que el listón quedaba por las nubes.
Con esa energía cogió el testigo Panza Invisible en la segunda jornada, apostando por guitarras de verdad, bajos rotundos y una autenticidad musical que transportó a más de uno a otra época. El buen rollo del grupo contagió de inmediato a la pista.
El ecuador de la semana trajo a Elementos, una auténtica máquina del tiempo musical. Bastaron los primeros segundos de temas como “Las chicas son guerreras”, “La Bamba”, el “Cuando amanece” de Estopa o el “Bailando” de Alaska para que la caseta entera fuera una sola voz. Pero el momento más emotivo de la tarde se vivió cuando el vocalista, Gabri Contreras, paró un instante para dedicarle “Insurrección” a su mujer, Eva, a solo un mes de ser papás. Un nudo en la garganta antes de cerrar con “Todos los besos” de Siloé y dejar la pista lista para el fin de semana.
Y el fin de semana cambió el tercio hacia el tardeo más bailongo. El viernes, el joven Miguel Calles convirtió la caseta en una auténtica fiesta desde las seis de la tarde. Arrancó con solera —”Ya huele a feria”, de Rebujito— y fue subiendo los decibelios mezclando ritmos latinos como “La Gozadera”, sevillanas tradicionales para los de los cuatro pases, y los temazos urbanos que mandan hoy en día: de Quevedo a Manuel Turizo, pasando por “La Morocha”, que levantó de las sillas a jóvenes y mayores por igual en dos horas de puro espectáculo.
El sábado le tocó el turno a Spartako DJ. El orcereño Óscar Mañas llegaba para cerrar su maratoniana temporada de verano por la Sierra de Segura y Las Villas, y se notó que jugaba en casa. Su sesión fue un ejercicio de eclecticismo absoluto donde cabía absolutamente todo: de Nena Daconte a Chayanne, pasando por Estopa, Raffaella Carrà, Juan Luis Guerra, sevillanas para las que iban de faralaes, y hasta un guiño al eurodance noventero con el “More and more” de Captain Hollywood Project. La conexión fue tal que el público coreó a pleno pulmón el “Sobreviviré” de Mónica Naranjo y exigió más minutos a gritos. Antes de despedirse, Mañas quiso agradecer al periódico que dé visibilidad a una Sierra de Segura que a veces se siente “olvidada”.
Para poner el broche definitivo a la feria, el domingo asomó Moliere Show. Ni la amenaza de lluvia pudo con las ganas de fiesta de una caseta que volvió a llenarse hasta la bandera. Desplegaron un repertorio dinámico, energía a raudales y una animación constante que mantuvo a la gente bailando y apurando los últimos cartuchos de San Lucas.
Así se cerraron siete días intensos de música, abrazos y llenos absolutos. Una semana redonda que demuestra que, pase el tiempo que pase, la caseta de Diario JAÉN sigue sabiendo exactamente cómo se vive y se siente la feria en esta tierra.