Los robos de aceituna en Andalucía caen un 40%
Menos robos de aceituna y más recuperación del producto sustraído. Esta es una de las principales conclusiones que arrojan los datos sobre las operaciones de seguridad desarrolladas durante la campaña de la aceituna en Andalucía. Las cifras se presentaron en la Subdelegación del Gobierno en Jaén por el delegado del Gobierno de España en Andalucía, Pedro Fernández, y el general de brigada, jefe de la IV Zona de la Guardia Civil en Andalucía, Luis Ortega, acompañados del subdelegado en Jaén, Manuel Fernández, y el teniente coronel, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Jaén, Francisco Lozano.
En concreto, durante la campaña se han robado en Jaén 326.250 kilos de aceituna, de los que se han recuperado 42.611 kilos. A nivel andaluz, las cifras ascienden a 618.225 kilos sustraídos —un 27,5% menos que el año anterior— y 165.294 kilos recuperados. Más de un tercio de los robos se localizan en territorio jiennense, lo que confirma el peso estratégico de la provincia en el sector.
El balance global del operativo refleja una notable mejora en los indicadores de seguridad. Los robos han descendido más de un 40%, los hurtos un 19,14% y los daños un 55,56%, en una campaña que se salda además con 49 detenidos en Andalucía —nueve de ellos en Jaén— y 242 personas investigadas, 122 en esta provincia. En total, se han esclarecido 393 hurtos y 10 robos en el marco de 21 operaciones relevantes.
Desde noviembre, la Guardia Civil ha desplegado un amplio dispositivo que ha combinado unidades de Seguridad Ciudadana, Equipos Roca y Policía Judicial, junto al uso de nuevas tecnologías como drones y cámaras térmicas. Según ha subrayado Ortega, este esfuerzo ha permitido que la actual campaña registre el menor número de delitos de los últimos cuatro años.
No obstante, junto a la reducción de los delitos tradicionales, las investigaciones han sacado a la luz un nuevo modus operandi que preocupa especialmente en Jaén. Según ha explicado Fernández, algunos agricultores dejan remolques o bateas vacías en sus fincas que son llenadas durante la noche con aceituna robada por grupos organizados. Posteriormente, esa mercancía se introduce en el circuito comercial con documentación aparentemente legal, simulando su procedencia. Este tipo de prácticas, que en ocasiones implican incluso a responsables de explotaciones o almazaras, supone un doble riesgo: por un lado, un grave perjuicio económico para los productores legales y, por otro, una amenaza para la calidad y la seguridad alimentaria del aceite de oliva.
Ante esta situación, el delegado del Gobierno ha insistido en la necesidad de extremar el control documental y denunciar cualquier irregularidad. “El daño repercute en todo el sector”, ha advertido, apelando a la responsabilidad colectiva para proteger un producto clave para la economía jiennense y andaluza. En este contexto, la provincia de Jaén, con municipios como Martos a la cabeza de la tradición olivarera nacional, continúa siendo un pilar fundamental de un sector en el que Andalucía concentra cerca del 80% de la producción española de aceite de oliva, algo fundamental para luchar contra estas prácticas ilegales que ponen en peligro el trabajo de los agricultores.