La muerte enmudece a la ciudad en el Viernes Santo
La tarde del Viernes Santo, precedida por la Madrugada de éxtasis, tiene un tono diferente para los cofrades. Toca llorar por la muerte de Cristo, y son dos las procesiones capitalinas que lo atestiguan.
La Soledad, salió de la Basílica Menor de San Ildefonso dispuesta a andar las calles en la fiel compañía de sus jiennenses, que no dudaron ni un segundo en estar junto a ella para no dejarla sola, a pesar de que, sin embargo, ella sí que lo está puesto que su hijo ha fallecido. Luto dolor y lágrimas inundaron las calles en esos momentos y dejaron claro en el sentimiento general de la ciudad en un momento culminante y muy diferente a las estampas que se vislumbraban hace apenas unas horas. Su paso por la Calle Hurtado fue, sin duda, uno de los momentos más sobrecogedores.
Tras ello, el Santo Sepulcro, saliendo de la Parroquia de San Juan y San Pedro, mostró el momento en el que Cristo yace muerto, antes de ser enterrado, y los jiennenses asistieron a este momento tan único y especial en el que el sonido de la ciudad se paraliza. Especialmente intenso fue su paso por el Arco de San Lorenzo. Ahora solo queda tener esperanza y fe en la Resurrección.
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