Jorge Nicolás Domínguez: “Hay resultados abrumadores”
LA ENTREVISTA
El Doctor Jorge Nicolás Domínguez es el investigador principal del proyecto “Presencia de microplásticos y nanoplásticos en suero de paciente infartados en una población agrícola: estudio piloto en Jaén”, un estudio pionero de la UJA que promete arrojar resultados de gran interés.
—¿En qué consiste el proyecto en el que están trabajando?
—Básicamente consiste en analizar y detectar si hay microplásticos en la sangre humana, y más concretamente en si hay una correlación entre la presencia de los microplásticos y en que se produzca un evento cardíaco grave, como puede ser el infarto de miocardio. Se trata, además, de una iniciativa financiada por el Instituto de Estudios Giennenses, de la Diputación de Jaén.
—¿Cuáles son los primeros resultados que arroja la investigación?
—Ahora mismo estamos en una primera fase de recogida de muestras. Por lo tanto, tenemos muestras de pacientes infartados de la UCI del Hospital Universitario de Jaén, y también cogemos muestras de pacientes sanos para compararlas. En el laboratorio de la UJA estamos intentando optimizar técnicas de análisis, por lo que ya hemos probado con algunas muestras de pacientes sanos y los primeros resultados nos indican que ya tenemos microplásticos en estos organismos.
—¿Por qué cree que los pacientes sanos tienen microplásticos en su cuerpo?
—Vivimos en un mundo contaminado. Estamos rodeados de ropa, alimentación —como los peces—, o muchos trabajos en los que hay muchos plásticos. Así que me temo que la gran mayoría vamos a tener microplásticos en nuestro cuerpo.
—¿Qué conclusiones esperan obtener de este estudio?
—Partiendo de la hipótesis inicial, esperaría ver diferencias en cuanto a la cantidad o el tipo de microplásticos en los pacientes infartados en comparación con los pacientes sanos. Pero, si no encontramos eso, observaremos otro tipo de cuestiones que, seguro, serán interesantes. Puede que veamos que a más edad tengamos más microplásticos, o que tengan más riesgo las personas fumadoras, o aquellas que viven o trabajan en el campo.
—Si cada vez hay más microplásticos... ¿Se podría decir que existe más riesgo de que se produzcan infartos?
—Cada vez la esperanza de vida es más alta y eso conlleva que haya una mayor probabilidad de que aparezcan enfermedades cardíacas o cáncer. Por tanto, sería difícil determinar que el aumento de este tipo de enfermedades se produjera directamente por los microplásticos.
—¿Pueden estar más expuestas las personas que trabajan en el sector agrícola?
—En la provincia de Jaén estamos más expuestos porque es una provincia agrícola. En este tipo de oficios se trabaja con sacos de fertilizantes o abono, que contienen microplásticos que se esparcen y pueden ir a parar a los ríos y al agua. Por ello, es probable que la gente que ha trabajado en el campo los tenga. Igualmente, tenemos que decir que aunque aún no tengamos esas conclusiones, este es un campo tan inexplorado que lo que nos encontremos será interesante. Las personas del campo están expuestas a un añadido más, pero no podemos decir en si eso se traduce en que tengan más plástico en la sangre. Los pacientes sanos ya tienen microplásticos, y esto, ya de por sí, es bastante alarmante.
—¿Cuál es el origen de este proyecto en concreto?
—La idea surge porque hay un estudio en 2024 sobre las placas de ateroma de la carótida. En él se vio que había un alto porcentaje de sujetos que tenían microplásticos. Entonces, se hizo un seguimiento de estos sujetos analizados y se vio que aquellos con más nivel tenían más ictus o infartos. Nosotros buscamos demostrar que hay una correlación entre los episodios cardiovasculares y la presencia de micro plásticos. Es algo llamativo, pues no hay nada publicado sobre este tipo de estudios.
—¿Es la salud cardiovascular una de las mayores preocupaciones que presenta la población hoy en día?
—Si está claro que en los países occidentales compone el top 3, junto con el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas. También se investigan más, y la gente se cuida más.