Jiennenses del año 2025: María Dolores Jaén Cañadas y su revolucionario trabajo

Arjonera de nacimiento, la propuesta de esta química y emprendedora tiene como base principal el aceite de oliva virgen de la tierra
La ganadora del Premio Jiennense del Año 2025 en el apartado Iniciativa, María Dolores Jaén Cañadas.
Manuela Rosa Jaenes

Su abuela materna, María Milagros Serrano de la Rosa, murió con 83 años y con la cara de porcelana. Su hermana Úrsula, lo mismo. El secreto de una piel espléndida, aparte del milagro de la naturaleza, era una receta casera elaborada con velas de procesiones, aceite de oliva virgen, un chato de vino y agua. Hoy es una gama de productos cosméticos conocida como DLR —De la Rosa—, en honor de las dos hermanas que crearon una crema que la protagonista de esta historia mejoró con su profesionalidad gracias a una señal que nunca olvidará. Su nombre es María Dolores Jaén Cañadas (Arjona, 1971), Loles Jaén, una mujer emprendedora, química de profesión, que el próximo 29 de mayo recibirá el Premio Jiennense del Año 2025, en el apartado de Iniciativa.

En La Campiña se sitúa la infancia, la adolescencia y la incipiente madurez de una arjonera conocida en todo el mundo por su estrecha vinculación con el “oro líquido”, el ingrediente principal de una vida aderezada por el compromiso y una mezcla constante de innovación y tradición. En las raíces está la materia prima de un emprendedora que rompió moldes en una familia de maestros y abogados de la que presume con orgullo. Hija de un administrativo, Santiago Jaén, y de una conocida maestra de Arjona, María Milagros Cañadas, imprimió carácter desde su infancia la clase en la que le tocó aprender a leer y a escribir, un aula repleta de niños en la que una compañera y ella, las dos únicas niñas, se las tuvieron que ingeniar para ponerse a la altura de ellos y, en muchos casos, por arriba. “Esto me hizo ser atrevida y valiente”, subraya. Loles Jaén estudió la Licenciatura de Química en Granada, se especializó en Bioquímica y tuvo la suerte de hacer la tesis doctoral en la Facultad de Medicina, una rama que siempre le llamó la atención y con la que se sintió realmente importante: “Me permití el lujo de enseñar a los médicos, por ejemplo, cómo se hacían los cálculos”. Trabajó con melatonina en tiempos en los que estaba prohibida en España y, sobre todo, aprendió, porque la formación le entusiasma en su interesante día a día.

Higea Laboratorios es el nombre de un negocio que nació en 1999 y que diversificó con investigación

Un buen día, con Manuel Contreras como aliado —el delineante que después se convirtió en su marido—y tras una experiencia de desánimo, decidió liarse la manta a la cabeza para crear su propio negocio. En Arjona había cuatro cooperativas oleícolas y, aunque la competencia no era cuestión de coser y cantar, apostó por crear una empresa con la profesionalidad como marchamo de calidad. Hace veintiséis años que nació Higea Laboratorios, la diosa de la salud. Ni acaso hecho. Convencida de que “la vida es química y la química es vida”, empezó Loles Jaén, como es conocida internacionalmente, con el análisis de aceitunas, el agua... Sin embargo, para continuar con la actividad después de la recolección, se las ingenió para sacar provecho a cada rama del árbol de su laboratorio y, hoy en día, gestiona la seguridad alimentaria, forma en manipulación de alimentos y, por poner un ejemplo, hasta pone los pendientes a las bebés recién nacidas. En cien metros cuadrados de superficie, distribuidos en dos plantas, tiene hasta una escuela de catas, Tasted Room, una revolucionaria idea, ligada a las experiencias, con la que recorre el mundo entero como experta y jurado de concursos internacionales.

La “última” de Loles Jaén es DLR, una gama de productos cosméticos que funden la tradición con la innovación. Ella es la única química de la familia y no le quedó otro camino que mejorar la receta de su abuela, introducir esencias que eliminaran el olor a huevo de la original y, con formación y una gran dosis de ingenio, conseguir jabón facial, crema hidratante, agua miscelar y un aceite corporal de almendra, caléndula y bergamota, sin olvidar la flor de azahar que ella misma recoge de los naranjos. Madre de dos hijos, como el día tiene veinticuatro horas, a la enseñanza del piano compartido con sus cinco hermanos, unió la formación en flauta travesera y violonchelo. Su válvula de escape es su familia, sus amigos y los deportes de aventura.

En busca de experiencias

La Escuela de Catas Tasted Room nació en la pandemia del coronavirus y, de forma virtual, se abrió al mundo hasta convertirse, hoy en día, en un espacio de referencia que invita a explorar los sentidos con cursos que despiertan emociones.

Es una de las patas más robustas de la mesa de Higea Laboratorios, la empresa que dirige con maestría Loles Jaén en desde Arjona. En la primera planta está, de forma presencia, la escuela Tasted Room, un centro de formación especializado en aceites de oliva, vinos, chocolates y otros productos gourmet que invita a explorar los sentidos a través de catas presenciales y virtuales, diseñadas para despertar emociones y conectar con la riqueza de cada manjar. Además, ofrece asesoramiento experto para negocios y diseña experiencias gastronómicas personalizadas.

La historia comenzó en el veinte aniversario de la empresa, en 2019. “Monté una cata con amigos y compañeros con aceites tempranos de La Campiña y maridaje y resultó ser todo un éxito”, rememora la empresaria, galardonada con el Premio Jiennense del Año 2025 en el apartado de Iniciativa. Hizo un pastel de chocolate con aceite de molienda, naranja y merengue de aceite verde para chuparse los dedos, porque no hay que olvidar que los grandes chefs tienen detrás siempre un buen químico. Fue entonces cuando decidió empezar a formarse en la cocina científica, reestructuró su laboratorio y dio alas para volar a Tasted Room. La inauguración de la Escuela de Catas estaba prevista el 15 de marzo de 2020 y se celebró, pero la pandemia del coronavirus obligó a que fuera de manera virtual. Como no hay mal que por bien no venga, Loles Jaén hizo de la necesidad virtud y, poco a poco, empezó con catas internacionales que llegaron a Grecia, Francia... La propuesta de “Cena conmigo” fue una experiencia única, que hizo que quienes se sentaran a la mesa con un mismo menú se sintieran prácticamente unos enfrente de otros. Loles Jaén mandaba un paquete de productos, con receta incluida, y lo demás era cosa de sus participantes. Sus catas son conocidas en todo el mundo, a través de las que divulga las bondades del producto por excelencia de Jaén. El reconocimiento que recibirá el 29 de mayo es más que merecido.

Montserrat Godoy Macías, auditora y consultora alimentaria: “La considero la Lola Flores del olivar de Jaén”

Es de Granada, preside la Asociación de Mujeres Alma de Oliva, coordina la Academia de Aceite de Oliva de Turquía y tiene su propia empresa. Aparte de su vinculación con el sector oleícola, su función principal es la dirección técnica de recursos humanos y la calidad, lo que le lleva a conocer a gente como Loles Jaén. “Las catas nos unieron”, recuerda Montserrat Godoy Macías.

Enamorada de su trayectoria profesional, asegura que compara a su amiga con Lola Flores. “Tiene duende, un arte especial y un talento diferenciador para divulgar las bondades del aceite de oliva de una forma apasionante, porque transmite una maravilla”, comenta. Añade: “Es maestra, amiga, compañera y un sol de criatura. Es la amapola del olivar, siempre está innovando, sus catas inclusivas son verdaderamente para vivirlas, porque te transporta al mundo de los sentidos, de las emociones y del olivar de una manera magistral”. Como vicepresidenta de la asociación que es, trabajan codo con codo en proyectos de investigación. “Luchamos por las mujeres, las ponemos en valor y para mí es especial como ser humano y como madre ejemplar”, manifiesta Montserrat Godoy. Destaca, de la misma manera, su participación como catadora en los concursos internacionales más importantes, como Egipto o Montecarlo. “Su crema de día hidratante es una maravilla, ayuda a regenerar todas las células y merece la pena que se venda, porque incluso es cicatrizante”, expone. Todo lo que habla de Loles Jaén encandila: “Tiene chispa, brillo, luz, duende y lo que toca lo mejora. No la podrían inventar mejor. Conozco el sector de arriba abajo, pero lo que tiene Loles no lo tiene nadie, hay gente que es buena, pero no tiene su pasión”.

Elia Fuster Rius, sumiller de aceite de oliva en Suiza: “Comparte lo que sabe”

Asegura que el mundo oleícola es tan sumamente “generoso y colaborativo” que existe una cadena de amistades que imposibilita rememorar el día en el que conoció a Loles Jaén. Elia Fuster Rius es sumiller de aceite de oliva en Suiza y, aunque nació y se siente de Barcelona, recorre todo el mundo como especialista en un producto del que la provincia de Jaén es la mayor productora mundial.

“Creo que me la presentó una amiga mutua que es japonesa y, desde entonces, no hemos parado de trabajar juntas. Cada vez que he hecho una cata guiada con ella es una maravilla porque tiene la capacidad de darle a todo la vuelta para que tú consigas verlo diferente. Tiene mucha creatividad a la hora de presentar los aceites”, manifiesta su amiga. La última vez se vieron presencialmente fue en Expoliva y el próximo martes tienen previsto un reencuentro en Ginebra, hasta donde viajará Loles Jaén como experta internacional en catas de aceite de oliva para participar en un concurso como miembro del jurado.

“Para mí Loles es una persona maravillosa no sólo a nivel profesional, sino personal, generosa, que te enseña y se abre a ti. Cuando sabes mucho no te importa compartir, y eso es lo que le pasa a ella, que sabe tanto que tiene que compartirlo todo. Es, además, una mujer muy innovadora”, subraya Elia Fuster. Es aquí donde se centra en el ámbito de la cosmética: “Yo creo que ha tenido la capacidad, a través de la trabajo y de la investigación, de unir la tradición de su familia con todo su conocimiento como química y con el aceite de oliva, lo junta todo y te saca unos productos que son una maravilla”. Se deshace en elogios hacia una mujer de bandera, de la que, insiste: “Destaco de ella, sobre todo, el conocimiento, la creatividad y la tradición del aceite de oliva, eso es Loles Jaén”. Tiene amigas en todo el mundo. Esta es la mejor prueba.

Francisco García Agudo, gerente de Aceites Guadalquivir: “Es una mujer innovadora”

En Villanueva de la Reina está la cooperativa en la que es gerente Francisco García Agudo, Aceites Guadalquivir, con la que mantiene una estrecha relación María Dolores Jaén Cañadas. “Ella nos ayuda muchísimo, nos asesora para mejorar la calidad de nuestros productos de alta gama y con las muestras de aceituna”, comenta. Sólo tiene palabras de cariño, respeto y admiración hacia la distinguida con “Jaén Nuevo Milenio, Premio a la Iniciativa”, un galardón que se incorporó a los Jiennenses del Año para poner en valor iniciativas como la línea de cosméticos creada por Loles Jaén.

“Ella hace catas de aceite en muchos sitios de todo el mundo y se lleva variedades de nuestra cooperativa, por lo que para nosotros es muy importante el trabajo de promoción que realiza”, manifiesta Francisco García, que representa a una almazara que moltura una media de veinticinco millones de kilos de aceituna en cada cosecha. “Es una excelente persona”, subraya. Añade: “Tiene una alta gama de cosméticos y siempre está innovando, es un mujer única, que sabe hacer de todo”. Aunque él es de Villanueva de la Reina, también reside en Arjona y, además del trabajo también coincide con ella en el gimnasio. “Tenemos un relación de amistad muy estrecha”, concluye.

María Isabel Aránega Rivas, peluquera: “Es atrevida y excelente”

Su nombre es María Isabel Aránega Rivas, peluquera de Arjona y, por supuesto, de Loles Jaén, por lo que nadie mejor la conoce como ella como persona, porque la peluquería, además de un centro de belleza, es un espacio de evasión. “La gente la conoce por su laboratorio, por su línea de cosmética y por sus catas de aceite, porque es una mujer polifacética, que hace de todo, pero no como la excelente mujer que es”, comenta. Destaca su papel en la Lira Urgavonense, donde toca la flauta y el violonchelo: “Somos compañeras en la banda de música y siempre está haciendo locuras”. Lo mismo un día le pide que le pinte el pelo de color rojo que de violeta. “La verdad es que es una mujer atrevida, le temo que venga a la peluquería”, dice entre risas.

María Isabel Aránega, hermana del conocido músico Juan Francisco Aránega, asegura que conoce a Loles Jaén de toda la vida, porque, además, ella fue alumna de su madre en el colegio. “He seguido todos sus pasos y, desde que soy su peluquera, hace por lo menos quince años, mucho más”, manifiesta.

“Es muy emprendedora y siempre está inventando cosas, porque es verdad que estamos en Jaén, pero no conocemos nuestro propio aceite de oliva, por lo que el trabajo de divulgación que hace es admirable”, expone. Otra faceta: “Hace mesas de dulces, hace unas tartas buenísimas y me preparó la Primera Comunión de mi hija porque es una buena decoradora. Es una mujer muy querida en Arjona. Cada viaje me trae un detalle”, agrega.