Jaén recuerda a los caídos de la Policía Nacional
El subdelegado del Gobierno de España en Jaén, Manuel Fernández, y la comisaria jefa provincial de la Policía Nacional, Layla Dris Hach-Mohamed, han presidido este jueves el acto conmemorativo del Día de las Víctimas del Terrorismo en la Policía Nacional. La ceremonia ha contado con la asistencia de distintas autoridades civiles y militares, así como de miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, que han mostrado su reconocimiento a los agentes asesinados y heridos por el terrorismo y a sus familias. Durante su intervención, Manuel Fernández ha destacado que esta jornada recuerda “el sacrificio de los agentes caídos en actos terroristas” y contribuye a que “su memoria permanezca viva y su legado continúe marcando el camino”.
El subdelegado ha subrayado que “cada servicio policial, cada investigación y cada detenido de la Policía Nacional es un homenaje a todos ellos”, en referencia a los 188 miembros del cuerpo asesinados por el terrorismo entre 1968 y 2015. Fernández ha señalado que el terrorismo trató de sembrar el miedo, imponer el silencio y quebrar la convivencia democrática mediante la persecución y el asesinato de quienes representaban la ley, la seguridad y la libertad.
“Cada atentado fue una herida, cada asesinato fue una tragedia y cada víctima dejó una ausencia imposible de llenar”, ha expresado el subdelegado, quien también ha trasladado su reconocimiento a los agentes heridos y a las familias afectadas por la violencia terrorista. La conmemoración ha tenido un recuerdo especial para los policías nacionales vinculados a la provincia de Jaén que fueron víctimas del terrorismo: Manuel Orcera de la Cruz, José Montes Gila, Luis Claraco López, Miguel Raya Aguilar, Jesús Ordóñez Pérez y Ángel Lietor Alfaro.
El Día de las Víctimas del Terrorismo en la Policía Nacional está vinculado al asesinato de la inspectora María José García Sánchez, cometido por ETA el 16 de junio de 1981 en la localidad guipuzcoana de Zarauz. En 2026 se cumplen 45 años de un atentado que simboliza la crueldad de los denominados años de plomo y los intentos del terrorismo por quebrar la convivencia democrática.
Esta conmemoración constituye uno de los principales actos institucionales que celebra anualmente la Policía Nacional y tiene como objetivo expresar reconocimiento y gratitud, además de preservar y mantener viva la memoria de las víctimas. Desde 2014, una llama permanece encendida junto a los nombres de los agentes asesinados en el monumento levantado en su honor en la sede de la División de Formación y Perfeccionamiento del cuerpo, en Madrid.