Jaén: 79 muertos y 560 heridos en 66 accidentes ferroviarios desde 1874
La tragedia que mantiene en vilo a España entera, ocurrida hace una semana en el municipio cordobés de Adamuz, obliga a rebuscar en la hemeroteca los accidentes ferroviarios ocurridos en la provincia en el último siglo y medio. Las cifras hablan por sí solas: 79 personas fallecidas y 560 heridas desde el año 1874 hasta la actualidad. No son lo mismo las infraestructuras actuales que las que había hace un siglo y medio. Tampoco es comparable el número de viajeros, ni siquiera los trabajadores y su formación. Hubo un tiempo en el que, incluso, resultaba complicado informar con luz y taquígrafos de las incidencias.
Hoy es todo distinto y, a la vez, lo mismo, porque cuando ocurre algo como lo vivido en Córdoba es la vida lo que, realmente, importa. La Federación Castellano Manchega de Amigos del Ferrocarril tiene datados, hasta julio de 2025, los siniestros ocurridos en todos los trenes de España desde 1874, cuando se registró el primero desde el estreno de la primera línea, en 1848, entre Barcelona y Mataró. El informe, facilitado a este periódico por Canal Sur, ocurrió el 20 de octubre, en Santa Elena, con el descarrilamiento del correo Madrid-Andalucía. Murió el maquinista del convoy.
Sin embargo, el más trascendental sucedió el 29 de septiembre de 1928, con doce personas fallecidas y veinte heridas. Fue en Las Madrigueras —Jabalquinto—, en la línea que discurría entre Alcázar y Córdoba. A las cuatro y media de la madrugada, se produjo un choque frontal entre el expreso número 95 de Madrid-Algeciras y el 96 de Málaga-Madrid, a un kilómetro de la estación jiennense. Uno de ellos no se detuvo en el cruce en Linares-Baeza para efectuar el cruce debidamente.
Hay muchos más, hasta contar 66 en este recorrido histórico de 152 años. Otro grave, el del 20 de febrero de 1934. 11 muertos y 50 heridos fue el balance de otro choque frontal del tren Madrid-Sevilla. Viajaban en sus vagones 900 aficionados al fútbol que se habían desplazado a Madrid para ver un partido entre el Atlético de Madrid y el Sevilla FC. En Villanueva de la Reina tuvo lugar tan fatal desenlace. El último registrado fue en Grañena el 13 de octubre de 1988, con tres vidas acabadas por culpa del arrollamiento de una furgoneta en el paso a nivel sin guardar del camino a Cuevas. Ni que decir tiene que, desde entonces hasta ahora, también hubo más, sobre todo atropellos.
Esta es la principal causa de los principales accidentes de tren recopilados en el informe. El descarrilamiento está detrás de 33 de los 66 siniestrados, seguido de los choques por falta de coordinación e, incluso, por fallos en los frenos. Hubo una ocasión, también en 1874, que se hundió un puente al paso de un convoy de mercancías, posiblemente debido a un sabotaje carlista.
La locomotora y cinco unidades cayeron al fondo del barranco y murió el maquinista y el fogonero. También resultaron heridos graves el jefe de tren y un guardafrenos. Más ejemplos. En 1892, entre Lucena y Cabra —aunque en territorio jiennense—, el choque de una vagoneta en la que viajaba una brigada de obreros de la vía con un tren de material terminó con el capataz de la brigada y un trabajador fallecidos y gravemente heridos los viajeros. Por un precipicio de 15 metros de altura cayó también, en 1903, un coche ferroviario con 17 unidades procedente de Madrid y con destino a Málaga.
Ocurrió en Salobral, en el servicio Linares-Puente Genil. Curioso: 19 heridos dejó el descarrilamiento de una unidad del tranvía que unía, en 1908, Úbeda y Baeza. Entonces sí había vertebración territorial en la provincia. Hasta un terraplén llegó a parar otro tranvía, en este caso uno eléctrico que conectaba La Carolina con Linares en 1919. Cinco mineros resultaron heridos al finalizar su jornada en la fundición de La Tortilla. Accidentes que son historia.
No es habitual ver circular por el Puente Gante o por El Salado un tren de alta velocidad. El accidente ferroviario de Adamuz ofrece una estampa insólita en la provincia de Jaén, con líneas de máximas prestaciones desplazándose por la red convencional de la provincia. Renfe ha puesto en servicio, como alternativa, vehículos de Alvia desde Almería y Granada, por un lado, y desde Cádiz y Sevilla, por otro, para llegar hasta Madrid.
Los vagones llegan hasta territorio jiennense por la infraestructura ferroviaria habitual, en concreto, por el trazado que discurre entre Alcázar de San Juan Cádiz. Es la única alternativa que tienen, en estos momentos, los almerienses y los granadinos de conectar, por tren, con la capital de España. Málaga, por ejemplo, tiene la opción de llegar hasta Córdoba y hacer el trayecto en un autobús lanzadera hasta Villanueva de Córdoba, para continuar el viaje a través de la alta velocidad. Lo mismo pueden hacer gaditanos, onubenses y sevillanos, aunque todos estos últimos también tienen la opción de utilizar la red convencional que une Linares-Baeza con Madrid.
Esta es una de las principales consecuencias del trágico accidente de Adamuz. Otra llega de la mano del Comité General de Empresa de Adif, cuyos trabajadores han enviado un escrito a la Presidencia y Dirección de la empresa mediante el que manifiestan una profunda preocupación y malestar ante la falta de un posicionamiento público claro y contundente en defensa de la profesionalidad de los empleados. Consta en el documento, al que tuvo acceso este periódico: “Todos los colectivos que forman la empresa constituyen un pilar fundamental del sistema ferroviario, asumiendo diariamente una responsabilidad crítica que resulta imprescindible para garantizar la seguridad de la circulación, la integridad de la infraestructura y la protección de las personas usuarias y del propio personal ferroviario. Sin su trabajo, realizado en muchas ocasiones en condiciones complejas y con elevados niveles de exigencia técnica y responsabilidad, no sería posible prestar un servicio ferroviario seguro ni fiable”.