El Archivo Histórico expone un libro de estatutos de una cofradía laical de los siglos XVI y XVII

El documento estará expuesto de lunes a viernes, en el hall de acceso al edificio del Banco de España
Libro de estatutos de la Cofradía Laical de Santa María Magdalena. / Ayuntamiento de Jaén.
Diario de Jaén

El Archivo Histórico municipal expone desde hoy un nuevo documento del mes, coincidiendo con la celebración de la Semana Santa. Se trata de un libro de estatutos de la Cofradía Laical de Santa María Magdalena de la ciudad de Jaén de entre 1514 y 1618. Eran otro tipo de cofradías distintas a las que procesionan por nuestras calles hoy día. Eran laicales, pues eran de origen militar y ajenas a todo control por parte de la Iglesia. También se llamaban cofradías piadosas o de ganancias. Eran una serie de agrupaciones de personas que tienen su origen en la Edad Media y nacen tras la conquista de Jaén por parte de Fernando III.

Su misión principal era la defensa de los habitantes de la ciudad constantemente amenazados por las incursiones de los nazaríes de Granada. Ya no solo cuando atacaban la ciudad, sino más bien cuando estos campesinos o labradores tenían que salir de la protección de las murallas para realizar sus labores. Por tanto, cabe reiterar su origen militar, y resaltar además que contaban con una serie de cofrades y “cofradas” —término usado en la época—, que estaban además obligados a realizar una serie actividades benéficas, piadosas o caritativas, como podía ser cuidar, proteger y curar a los heridos o enterrar a los muertos.

Tanto las autoridades eclesiásticas, como las civiles pretendieron ejercer algún tipo de control sobre ellas. De hecho, existen varios ejemplos, como el ocurrido en 1631, que supuso un intento de control por parte de la Iglesia cuando el visitador del obispado pretendió inspeccionar los libros de estas cofradías para controlar sus actividades económicas. Ante esto, los priostes acuden al Concejo pidiendo que saliese en su defensa, pues según su versión, eran cofradías de legos nacidas para la defensa del reino de Jaén, y que cumplían fielmente con sus estatutos y los fines de su fundación. Ante esta situación, según se desprende del acuerdo Capitular de 18 de junio de 1631, el concejo de la ciudad acordó defender a estas cofradías considerando que efectivamente cumplían sus objetivos religiosos, es decir, sus misas, sus aniversarios y demás, lo cual podía ser comprobado por el Visitador Eclesiástico en los libros de cuentas de las parroquias, sin necesidad de interferir, ni revisar la documentación de las propias cofradías.

En 1782, el concejo de Jaén solicita directamente que los bienes de estas cofradías se agreguen al caudal de propios de la ciudad, en principio, para el pago de la contribución extraordinaria de paja y utensilios. Ante esto, una real orden, dada en Madrid a 6 de diciembre de 1782 ordena que, una vez que las cofradías cumplan con sus cargas de misas y aniversarios, el dinero sobrante, se aplique al pago de esta contribución. Y es así como llegamos a un informe, en que se explica cómo se agregan al caudal de propios las siguientes propiedades de cofradías laicales: 75 casas, 147 hazas, 53 huertas, 35 olivares, 7 granadales, 6 moraledas y 79 principales de censo, que suponen una producción anual de 32.443 reales y 26 maravedís.

Las cofradías laicales protestaron pero, en esta ocasión, no consiguieron su propósito de independencia, y a partir de 1783, sus bienes quedaron agregados a los propios de la ciudad de Jaén, y entre ellos, la documentación que componía sus archivos, que pasó a formar parte del Archivo Municipal, siendo ejemplo de ello, este libro de estatutos que hoy pasa a ser el Documento del Mes de abril que estará expuesto de lunes a viernes, en el hall de acceso al edificio del Banco de España, de 9 a 20 horas, salvo festivos y fines de semana.