Domingo Campillo García (UGR): “Es un máster dirigido a la investigación, pero también es profesionalizante”
LA ENTREVISTA
El Máster Universitario en Métodos Avanzados en Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Universidad Internacional de Andalucía y la Universidad de Granada va por su tercer año y, a pesar de ser tan joven, su oferta formativa no tiene nada que envidiar a otro tipo de titulaciones superiores. Domingo Campillo García, profesor y coordinador, hace un balance de estos dos cursos y reivindica la metodología, los bloques y las prácticas de la que dispone el estudiantado.
— ¿En qué bloques se estructura el máster?
— Actualmente es el único máster a nivel nacional dirigido a estudiantes con Grado en Conservación y Restauración de bienes culturales muebles tanto universitarios como de escuelas superiores; también a licenciados, con especialidad en conservación y restauración, en planes de estudios anteriores. Tener esta titulación previa, es el requisito prioritario y fundamental que permite el acceso a estos estudios de máster. Hemos querido ser muy estrictos en ese sentido, debido al material tan sensible con el que trata un restaurador, así las personas que cursan estos estudios tienen el bagaje y la experiencia necesarias para abordar conocimientos más avanzados en este ámbito.
El máster tiene un doble carácter: por un lado prepara con materias específicas dirigidas a la investigación, a nivel de realización de una tesis doctoral, y también tiene un carácter profesionalizante. En este sentido, tiene una carga lectiva importante de prácticas curriculares. Por otro lado, las asignaturas se enmarcan en diferentes módulos que potencian el trabajo y el estudio en limpiezas, consolidación y reintegración, ofertando un bloque que se dedican a la documentación y la digitalización del patrimonio.
— Esa “rigidez” a la hora de admitir a los estudiantes ¿hace que disminuya el número de alumnos? ¿Cuántos suelen entrar cada curso?
— El número de estudiantes admitidos por curso es de 25. A pesar de nuestra corta historia -este es nuestro tercer curso- se reciben un buen número de preinscripciones en las tres fases habituales ofrecidas por el Distrito Único Andaluz. Este año no se ha abierto aún la segunda fase y no hay números concluyentes, pero el año pasado, que fue nuestro segundo curso, alcanzamos más de 250 personas interesadas por el máster. Es un máster interuniversitario entre la Universidad de Granada (UGR) y la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA). Se ofertan quince plazas por la UGR y diez por la UNIA.
— ¿Cuáles son los objetivos del máster?
— El objetivo es profundizar en metodologías de trabajo en el ámbito de la conservación y la restauración, implementando nuevos métodos —el propio título lo dice— de afrontar ciertos aspectos que tienen que ver con la restauración de los bienes muebles. El objetivo es seguir avanzando en conocimientos que han adquirido en los grados, por eso para nosotros es importante que conozcan previamente todas esas estrategias de trabajo y todos esos objetivos que marcamos en los distintos grados, para seguir avanzando en, por ejemplo, métodos muy novedosos de limpieza, etcétera.
— ¿Qué instituciones y empresas participan?
— Tenemos profesorado del Museo del Prado, del Thyssen, del Reina Sofía, de la Fundación Factum, que es una que se dedica exclusivamente a lo que es digitalización de alto nivel. Más cercano a nosotros está el IAPH, el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Aquí en Granada el Patronato, la Alhambra, y diversos archivos. Después ya hay empresas privadas, laboratorios y talleres, que trabajan con nosotros. Estoy hablando a nivel tanto de profesorado en asignaturas, como después en las prácticas. Son dieciocho créditos. O sea, entre las prácticas y el trabajo fin de máster, casi alcanza el cuarenta por ciento de todo el máster. Están trabajando prácticamente cuatro meses en instituciones de primer nivel. Estamos esforzándonos para que así sea.
Hay una parte del máster que se da en Baeza, en la sede de la UNIA. Todos los años se inaugura allí y nos mantenemos entre tres y cuatro semanas. Impartimos docencia en las aulas del Palacio de Jabalquinto y, a pesar de toda esa dificultad de organizar un máster que tiene dos sedes, estamos muy satisfechos con eso. Siempre hay cosas que ir ajustando poco a poco, que aparecen, que hay que ir actualizando. Pero nuestra idea es potenciar hasta que por lo menos las veinticinco plazas se sigan cubriendo, en más o menos medidas. Yo, como coordinador y en conversaciones con UNIA, tenemos mucho interés en el estudiantado que venga de Sudamérica. Hay ya cada vez hay más interés, porque no existen programas de posgrado. Tan específico como el nuestro, posiblemente, no lo encuentran. Y, poco a poco, se está abriendo una brecha interesante de comunicación con estudiantes que vienen de Sudamérica. De hecho, este año un buen número de personas se han interesado y ya tenemos matriculados de allí. Por lo tanto, ese es un objetivo para nosotros también primordial, en tanto y cuando la UNIA tiene unos vínculos a nivel de másteres y cursos de posgrado con Sudamérica bastante importantes.
— ¿Cómo es el perfil de los estudiantes interesados en el máster?
— Hay estudiantes que tienen muy claro que quieren seguir estudiando, que el siguiente paso sería la tesis doctoral. Y después hay muchas otras que están interesadas en tener un perfil mucho más avanzado y que le ayude a los conocimientos, que son muy técnicos y los han conseguido en el grado. Nos estamos encontrando también que la oferta que tenemos de empresas o instituciones para hacer prácticas, o al menos para interrelacionarnos con ellos, bien a través de la asignatura o como digo tutorizando práctica, les llama mucho la atención. Y no es una cosa de pura divulgación, en el primer curso una persona tuvo oportunidad de seguir trabajando en el Prado durante un tiempo. Y eso ha sucedido también con otras instituciones. Por lo tanto, para nosotros es cumplir, ponerle un “check” bien grande al objetivo fundamental de unos estudios como estos, que los alumnos puedan encontrar una vía, un camino de futuro en su profesión o en sus estudios.