Cruzcampo rinde homenaje a quienes llenan de acento las playas: los lateros
Todo el mundo reconoce su voz en las playas del sur, pero pocas veces se cuenta la historia de quien la pone: el latero. Recorre la orilla con su nevera a cuestas, ofrece cerveza fría a golpe de rima propia y lleva años poniéndole acento al verano. Cruzcampo dedica este homenaje a los lateros y lateras de la costa andaluza, profesionales que han hecho de la voz una herramienta de trabajo y de cada pregón una firma propia.
Bajo el nombre de Cruzcampo rinde homenaje a quienes llenan de acento nuestras playas: los lateros, la marca reúne las voces y las historias de quienes llevan toda la vida recorriendo las playas andaluzas. Son los «héroes del calor»: profesionales que avanzan durante horas bajo el sol y han convertido sus pregones, sus rimas y su manera de relacionarse con el público en una parte inseparable del verano.
Las voces detrás del pregón
Detrás de esos pregones hay historias familiares, jornadas que comienzan mucho antes de llegar a la arena y una relación con el público construida verano tras verano. Las de Ricardo Parralo y los hermanos José Manuel y Patricia López Candón muestran dos formas diferentes de llegar a un oficio que se aprende trabajando, observando y encontrando un relato único.
Ricardo Parralo lleva más de una década recorriendo la playa de Santa Catalina, en Vistahermosa, El Puerto de Santa María, aunque el origen del negocio familiar tiene nombre propio: Toñi López, su mujer. Cuando les robaron el cableado del quiosco de playa que regentaban, fue ella quien decidió empezar de nuevo con un carrito ambulante y abrió el camino al resto de la familia. Después se incorporó Ricardo y, con el tiempo, también sus hijos. Hoy trabajan con seis licencias y otros tantos carros.
Su sello está en la voz y en una forma de relacionarse con el público que combina pregón, humor y cercanía. «Aquí en el sur la cerveza se pregona. A mí me gusta entrar en la playa con voz, con arte y con un poco de cachondeo, porque esa es mi manera de llamar la atención. Que Cruzcampo se haya fijado en nosotros es un halago y yo siempre digo que, estando en el sur, la cerveza que hay que tomar es la del sur».
Ricardo defiende, además, una tradición que empieza a perder terreno. Mientras algunos de los trabajadores más jóvenes prefieren anunciarse con una campanilla, él sigue confiando en el pregón: «La parte tradicional está en ir pregonando, y eso se está perdiendo».
La voz es la parte más reconocible del oficio, pero detrás hay un trabajo muy físico: empujar por la arena un carro cargado con hasta 300 latas, adaptarse a la subida de la marea y abrirse paso durante horas entre sombrillas y gentío. Ricardo termina cada jornada agotado, aunque asegura que el trato con sus clientes compensa el esfuerzo. “Lo que más me piden es Cruzcampo, sin duda; es lo que más vendo. Aunque en la playa hay quien te pide de todo. Una vez me pidieron hasta huevo duro para un gazpacho”, bromea.
En Cádiz capital, José Manuel López Candón lleva 16 años trabajando como latero. Antes fue panadero, pero el oficio ya formaba parte de su historia familiar: comenzó acompañando a su abuelo y hoy comparte la profesión con su hermana, Patricia López Candón, latera desde hace una década en las playas de Santa María del Mar, La Victoria y Cortadura. Los dos representan la tercera generación de una familia vinculada a las playas gaditanas.
En temporada, la jornada de José Manuel empieza a las siete de la mañana, preparando el hielo, el género y varias neveras, y puede prolongarse hasta que la playa comienza a vaciarse. Muchos de sus clientes también han pasado de una generación a otra: algunos lo recuerdan de niño junto a su abuelo; después siguieron comprando a su madre y hoy vuelven a encontrarse con él y con Patricia. La familia mantiene ese vínculo con Cádiz durante todo el calendario: en Carnaval venden latas y en Semana Santa elaboran caramelos tan propios de la ciudad como el pirulí de La Habana.
Esa continuidad familiar convive con una de las reglas no escritas del oficio: cada latero debe encontrar su propia manera de hacerse escuchar. «Esto viene de familia. Yo empecé acompañando a mi abuelo y hoy mi hermana Patricia y yo somos la tercera generación de lateros. Cada uno tiene su pregón y eso no se copia, porque es como nuestra firma. En el mío digo que traigo la cerveza bien fría y que, si no está fría, no se cobra, ni por delante ni por detrás», cuenta José Manuel.
De la arena a toda la costa
La iniciativa se traduce también en una herramienta pensada para su día a día. Cruzcampo ha trabajado junto a 14 lateros con licencia en el diseño de un nuevo carro, desarrollado a partir de sus propias aportaciones para responder a las necesidades reales del oficio. La marca los ha equipado, además, con indumentaria adaptada a las particularidades de su trabajo, incluida una vestimenta específica de color blanco para quienes ejercen en Cádiz capital, donde es obligatoria.
“Para Cruzcampo, el acento no es solo una forma de hablar, sino una forma propia de hacer las cosas. Los lateros y lateras llevan años haciendo de sus pregones parte de la banda sonora de nuestras playas, cada uno con su ritmo, su manera de llamar a la gente y su propia forma de conectar con ella. No hacía falta inventarles una canción del verano, porque ya tenían la suya: solo había que celebrarla como se merece”, explica Laura Pérez Gasparri, directora de marca de Cruzcampo.
Para amplificar esas voces más allá de la arena, Cruzcampo ha fotografiado y grabado a lateros y lateras reales en plena faena: preparando sus carros, recorriendo la orilla y lanzando los pregones que los hacen reconocibles. La Sociedad Latera de Cruzcampo recorrerá la costa andaluza a través de una campaña exterior con mupis y una lona de gran formato en Cádiz.
Sus voces serán también el hilo conductor de diferentes piezas de audio en Spotify, creadas a partir de muestras de los «cantes» de los propios lateros. La acción se completa en los canales digitales y redes sociales de Cruzcampo, donde los creadores de contenido Adrián Madrid y Dani de Jorge acercarán al público las historias de sus protagonistas.