Cristina Castillo Rodríguez (UMA): “La IA es una herramienta clave, pero el docente sigue siendo imprescindible”
El nuevo Máster Universitario en Aprendizaje de Idiomas mediante Tecnología Inteligente, impulsado conjuntamente por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) y la Universidad de Málaga (UMA), nace con el objetivo de formar a profesorado y profesionales capaces de integrar herramientas digitales e inteligencia artificial en la enseñanza de lenguas extranjeras. Su directora académica, la ecijana Cristina Castillo Rodríguez, destaca a Diario JAÉN que se trata de un título pionero que busca mostrar al docente cómo puede apoyarse en este tipo de herramientas y enfrentar sus retos.
—¿Cuál es la filosofía y el principal objetivo del máster?
—El principal objetivo es formar y actualizar en el uso de tecnologías inteligentes y emergentes, no solo para aprender idiomas, sino también para enseñarlos en cualquier etapa educativa. Las asignaturas están pensadas para que el futuro docente o el profesorado en activo que quiera reciclarse, pueda utilizar estas herramientas como apoyo para crear recursos y materiales para la enseñanza de lenguas extranjeras.
—¿Cuántas plazas tendrá?
—En su primer año de implantación habrá 60 plazas, 45 para la UNIA y 15 para la UMA. A partir del segundo año, se ampliarán hasta un total de 100 plazas. Está orientado a la enseñanza y el aprendizaje de idiomas en todas las etapas: Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, Escuelas Oficiales de Idiomas o Formación Profesional. Además, abre salidas a la creación de contenidos educativos, la tutoría en plataformas de enseñanza online o el diseño de materiales didácticos.
—¿Cómo está siendo la acogida del máster?
—Está generando bastante interés. Cuando concebimos la idea del máster y comenzamos a trabajar en la memoria, descubrimos que no existía un título similar en relación con el uso de tecnologías inteligentes aplicadas a la enseñanza de idiomas. Tuvimos que tomar como referencia otros másteres relacionados con tecnología en general, incluso internacionales, pero no había nada específico en este ámbito.
—¿Qué tipo de herramientas tecnológicas están transformando la enseñanza de idiomas?
—El mundo de la tecnología cambia constantemente. Estamos diseñando el plan de estudios y los materiales, pero no podemos basarlo todo en herramientas concretas porque lo que hoy funciona mañana puede desaparecer. Aun así, trabajamos con herramientas generales como ChatGPT o Gemini, entre otras, y en las clases en directo se mostrarán las más actuales en cada momento.
—La inteligencia artificial está cada vez más presente en las aulas. ¿Qué ventajas y retos plantea?
—La principal ventaja es la inmediatez. Permite ahorrar mucho tiempo al profesorado en la creación de recursos y aporta una batería de ideas que luego el docente puede desarrollar. Además, permite crear materiales adaptados a perfiles concretos de alumnado. Pero no significa confiar plenamente en la inteligencia artificial. De hecho, el máster incluye una asignatura específica sobre implicaciones éticas, porque hay que tener cuidado con los sesgos o las alucinaciones que pueda tener. El docente sigue siendo imprescindible, y debe tener criterio para detectar errores o contenidos incorrectos.
—¿Aprenden idiomas hoy las nuevas generaciones de forma diferente?
—Sí, claramente. Los nativos digitales ya han crecido rodeados de tecnología. Eso hace que tengamos que adaptar la enseñanza a sus ritmos y a su forma de entender el aprendizaje. La inteligencia artificial puede ayudar, pero no sustituye al profesor, que es quien detecta las necesidades del aula y guía el proceso de aprendizaje.
—¿Cómo imagina la enseñanza de idiomas en el futuro?
—Me la imagino totalmente apoyada en la tecnología, pero con el docente siempre presente. Las herramientas cambiarán y serán cada vez más potentes, pero el ojo humano siempre va a ser necesario. La clave estará en saber utilizarlas bien y combinarlas con una metodología adecuada.