Antonio Camacho: “La bajada de la natalidad es un gran desafío”

El flamante vicesecretario de Finanzas de la Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza en Andalucía asume con ilusión y responsabilidad este reto en la organización
Antonio Camacho Coves.
Juan Rafael Hinojosa

LA ENTREVISTA DE LA SEMANA

Antonio Camacho Coves, nuevo vicesecretario de Finanzas de la Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza en Andalucía (FSIE), asume con ilusión este reto. El docente lleva décadas implicado en la defensa de los centros concertados y analiza cuál es su situación y sus desafíos, pues considera que suponen un pilar esencial dentro del sistema educativo en la comunidad autónoma.

—¿Cómo se siente usted después de convertirse en vicesecretario de Finanzas de FSIE Andalucía?

—Muy contento, porque este nombramiento reconoce el trabajo de muchos años y la confianza que FSIE ha depositado en mí. No es la primera vez que desempeño una responsabilidad en la Secretaría General de FSIE Andalucía. Además, actualmente soy secretario provincial de FSIE Jaén, después de los muchos años que nuestro compañero José González había dedicado a esta función.

—¿Qué es FSIE y qué vínculo personal tiene con esta organización?

—FSIE es para mí un legado y una herencia que me dejó mi padre, que en paz descanse, hace más de veinte años. Lo recuerdo con mucho cariño porque él fundó nuestro sindicato prácticamente desde cero. En aquella época, la sede era nuestra casa y yo le ayudaba a introducir información en los sobres y a poner sellos. Éramos muy pocos los que pusimos en marcha el proyecto junto a mi padre, entre ellos Paco Fuentes, Paco Ogallar y Carlos Calixto. Yo era pequeño, pero guardo aquellos recuerdos con mucho afecto. Un día mi padre me dijo que había llegado la hora de jubilarse y me preguntó si quería tomar el relevo durante un tiempo. Y ya ves, miro al cielo todos los días y le digo: “¿Durante un tiempo?”. Llevo ya veinte años en esto. Me acuerdo mucho de él y le pido fuerzas para seguir adelante, especialmente en estos tiempos, que no son fáciles. Mantener vivo aquel proyecto es una responsabilidad y una forma de continuar su legado.

“Hay que avanzar en la equiparación salarial con la enseñanza pública”

—¿La Administración trata adecuadamente a los centros concertados? ¿Qué aspectos deberían mejorarse?

—Creo que la enseñanza concertada no recibe el reconocimiento ni la financiación que merece, teniendo en cuenta el servicio público que presta. Llevamos años reclamando una actualización de los módulos económicos para que cubran los costes reales de funcionamiento y permitan mejorar las condiciones laborales de los profesionales. En muchas ocasiones, los centros tienen que asumir gastos con sus propios recursos. Existe la percepción de que disponen de determinados medios y personal, pero la realidad no siempre es esa. También es fundamental avanzar en la equiparación salarial y retributiva con la enseñanza pública, mejorar las condiciones del personal de administración y servicios mediante el complemento autonómico que reclamamos desde hace tiempo y conseguir una reducción de jornada. Necesitamos reducir la carga de trabajo y la burocracia, ampliar las horas de Orientación, también en las etapas posobligatorias, y disponer de más recursos para atender al alumnado con necesidades educativas especiales. Otro asunto pendiente es la concertación de los bachilleratos y de los ciclos de Formación Profesional. En Jaén solo quedan tres bachilleratos concertados. El PP prometió esta medida cuando estaba en la oposición y, después de siete u ocho años en el Gobierno, sigue sin cumplirla, al igual que otras reivindicaciones. Defendemos una educación de calidad, independientemente de la titularidad del centro, porque formamos parte del sistema educativo público andaluz. Para conseguirlo hace falta financiación adecuada, planificación y reconocimiento real de quienes hacen posible la educación.

—¿Cómo repercute la bajada de la natalidad en la enseñanza?

—La bajada de la natalidad es uno de los grandes desafíos del sistema educativo. La reducción del alumnado puede poner en riesgo unidades escolares, puestos de trabajo y la continuidad de algunos centros, especialmente en zonas que han perdido población, como ocurre habitualmente en Linares. El problema no es que las familias no valoren nuestro trabajo, sino que no hay tantos niños para escolarizar en tantas plazas y eso obliga a cumplir una ratio mínima por zona. Sin embargo, esta situación también puede convertirse en una oportunidad para mejorar la calidad educativa, reducir las ratios y ofrecer una atención más individualizada.

“Cada cambio político parece traer una nueva reforma educativa”

—¿Cuáles son las principales carencias del modelo educativo actual?

—Una de las principales carencias es la falta de estabilidad. Cada cambio político parece traer una nueva reforma educativa, lo que dificulta mantener un proyecto a largo plazo. Además, necesitamos más recursos humanos y materiales, una atención adecuada a la diversidad, medidas eficaces para reducir la burocracia y un mayor reconocimiento de los docentes y del resto de profesionales educativos. También debemos reforzar la Formación Profesional y ampliar las horas y los recursos de Orientación educativa en todos los niveles, no solo en la Secundaria. Cada vez hay más alumnos que necesitan atención y ayuda, y esas necesidades aparecen desde edades más tempranas.

—¿Habrá un sistema educativo consensuado para toda España?

—Espero que sí, porque la educación debería ser una cuestión de Estado y no una herramienta de confrontación política. Es difícil construir un sistema educativo sólido si las reglas cambian continuamente en función del Gobierno de turno. Necesitamos un pacto educativo que implique a las distintas fuerzas políticas, las comunidades autónomas, los sindicatos, las familias y los profesionales. Un acuerdo que garantice estabilidad, igualdad de oportunidades, libertad de elección de las familias y financiación suficiente.

“Los resultados del informe PISA deben analizarse con rigor”

—¿A qué atribuye los malos resultados del Informe PISA?

—Los resultados de PISA deben analizarse con rigor y sin buscar culpables fáciles. Influyen muchos factores: el contexto socioeconómico, los hábitos de lectura, la motivación del alumnado, las dificultades de comprensión lectora y matemática, las condiciones en las que se desarrolla el aprendizaje y la falta de recursos por parte de la Administración. También debemos preguntarnos si estamos dotando a los centros y a los profesionales de los medios necesarios para responder a las nuevas necesidades educativas. Hacen falta recursos personales y económicos, y profesionales que no se vean discriminados respecto a los de la enseñanza pública en salarios y derechos, como reducción horaria, ratios, teletrabajo o días de asuntos propios.

—¿Cuáles son los principales retos de FSIE y sus proyectos actuales en el ámbito profesional?

—Nuestros retos son mejorar las condiciones laborales de los profesionales de la enseñanza y defender una educación de calidad en nuestra provincia. Desde FSIE Jaén tenemos reivindicaciones claras: avanzar en los derechos del profesorado de la concertada, mejorar los complementos retributivos y los sexenios, conseguir una mayor equiparación salarial, mejorar las condiciones del Personal de Administración y Servicios mediante el complemento autonómico y defender el empleo y la reducción de la carga lectiva. Como dice nuestro lema: “Mismo trabajo, mismos derechos”. También queremos estar cada vez más cerca de los trabajadores, escuchar sus necesidades, asesorarlos y acompañarlos en sus problemas cotidianos. Para nosotros, el sindicalismo tiene sentido cuando se traduce en mejoras reales para las personas. Trabajaremos para que las familias continúen apostando por nuestros centros durante las campañas de escolarización, que desarrollamos cada año en la radio, la televisión, las redes sociales y las calles. Esta labor es una seña de identidad de FSIE y del conjunto de los profesionales a los que representamos.

“El sindicalismo tiene sentido si se traduce en mejoras reales”

—¿Y en el plano personal y familiar?

—Pues ahora mi situación es de tranquilidad y paz. Tengo dos hijos ya universitarios a los cuales adoro y echo de menos pasar más tiempo con ellos. El mayor, con veinte años, se llama Antonio y estudia Educación Física y el menor, Ricardo, con dieciocho, casi diecinueve, será biólogo, como su madre. Tengo una pareja que se llama Beatriz y a la cual valoro y agradezco infinitamente, toda la paciencia del mundo que tiene conmigo, que no es poca (ya me conoce y me saber llevar bien). Tengo un equipo de compañeros y compañeras estupendos que realizan su trabajo y están comprometidos con FSIE. Gracias, Pepe, Antonio, Pilar y María por formar parte de este gran equipo y por esa paciencia conmigo en el día a día. Sabéis llevarme bien.