Ángela Hidalgo: “Mi obsesión son los mayores”
LA ENTREVISTA
No hay nada más importante para ella que buscar solución a los problemas que plantea el día a día de una de las carteras más sensibles para el ciudadano. Ángela María Hidalgo Azcona (Bilbao, 1967) afronta con ilusión los retos que hay pendientes en materias de especial cercanía para una población cada vez más envejecida y es consciente del esfuerzo que necesitan las capas más vulnerables de la provincia para conseguir salir del ostracismo. Tiene claro que no puede perder ni un solo minuto.
—¿Cómo fue el salto del Parlamento a esta Delegación?
—Ilusionante. Pongo en una balanza mis dos últimas actividades políticas, Parlamento y Gobierno, y me quedo con esto, más con esta Delegación.
—¿Fue bien recibida?
—Con los brazos abiertos. Estoy encantada con el personal y con los colectivos que trabajan en una labor que es como para quitarse el sombrero.
—Está al frente de una de las carteras más sensibles para el ciudadano. ¿Cuáles serán sus prioridades?
—Lo tengo muy claro y se lo digo a mis compañeros delegados y en todas las intervenciones que tengo, tanto públicas como privadas. Se enfadan cuando lo digo, pero mi delegación es fundamental. Lo relevante no es construir ni edificios, ni puentes, ni carreteras... Lo más importante es lo mío, porque yo estoy trabajando con personas, porque el centro de esta Delegación lo tienen quienes pertenecen a sectores vulnerables, mayores con dependencia o sin dependencia, menores en situación de desamparo, mujeres víctimas de violencia de género, jóvenes que necesitan asesoramiento... Me siento orgullosa de desarrollar esta labor.
—¿Qué hace la Junta de Andalucía para afrontar los problemas que ocasiona una población cada vez más envejecida?
—Ese es el problema que tenemos en una provincia con una alta tasa de envejecimiento y, en este sentido, yo tengo claro que se ha notado desde el principio que las personas mayores están en el centro de nuestras atenciones. Yo no me conformo con una actividad, sino con muchas más con las que hemos recorrido toda la provincia para que los mayores tengan las herramientas para coger hábitos de vida saludable y que convivan entre ellos.
—¿Cómo se puede solucionar la lista de espera para acceder a las ayudas de dependencia?
—Es una obsesión desde el principio. Estoy todos los días buscando a ver qué se me ocurre, unas ideas más descabelladas que otras, para reducir las listas de espera. La última reunión fue con el Ayuntamiento de Martos, donde en breve se abrirá un Centro de Participación Activa, un proyecto que estaba enquistado, que no había manera de entendernos y ya lo hemos conseguido, de tal forma que se inaugurará. Es un ejemplo del trabajo que realizamos de la mano de los ayuntamientos, que representan la Administración más cercana al ciudadano. En cualquier caso, somos la provincia con menos listas de espera, aunque la situación es mala y mi obsesión es eliminarlas, no reducirlas.
—¿Es por falta de personal?
—Confluyen muchas circunstancias, pero a veces es por culpa de la propia ley.
—¿Tienen demanda de plazas residenciales?
—Es otra necesidad que tenemos que cubrir. Cada dos años se conciertan nuevas plazas, tanto residencias como centros de día. La provincia se divide en varias áreas que engloban cada uno de los municipios. Pues bien, hay zonas en las que faltan plazas y tenemos que desplazar a los usuarios a otros municipios, de tal forma que mi idea, en el próximo concierto, consiste en trasladar las plazas que hay libres de un sitio a otro. Es tan sencillo como reorganización, imaginación y muchas ganas.
—¿Qué pasará con centros de día que se construyeron en anteriores mandatos y, a estas alturas, siguen cerrados?
—Sí, hay varios ejemplos, como Valdepeñas de Jaén o Martos. Hace muchos años, tenemos que entonar el “mea culpa” los políticos, hicimos proyectos sin tenerlos bien atados.
—¿Qué es lo que más le preocupa de la juventud?
—Hay tanto por hacer, sobre todo entre los más pequeños, en las situaciones de desamparo y riesgo de exclusión social en los que hay que intervenir. El interés del menor es lo que prima. Yo empatizo enseguida, de tal forma que me pongo enfrente de alguien que lo está pasando mal y acabo yo igual, llevándome el problema a mi casa y buscando soluciones. Me cuesta tomar decisiones duras, pero hay que estar para lo bueno y para lo malo.
—¿Cómo ve la juventud?
—Quiero ser optimista y creo que hay una generación con mucho ímpetu, con ganas de aprender y de luchar y, sin embargo, otra que se dedica a las redes y al postureo. Me preocupa el uso abusivo de las redes sociales por las consecuencias que tiene.
—¿Cuáles son sus prioridades en materia de Familias?
—Es una de esas competencias nuevas que asumimos, por lo que estamos en un momento de reestructuración y reorganización. Son muchos los cometidos, familias numerosas, registros de parejas de hecho, intermediación familiar..., importantes para el día a día de la gente.
—¿Cómo lucha la Junta contra la violencia de género?
—Es un sueño y una quimera. Ojalá llegue el día en que la erradicación de la violencia de género sea una realidad. Por ahora me conformo con que vayan disminuyendo los asesinatos, porque no tienen otro calificativo y yo los llamo así. Tenemos que hacer todo lo posible por arbitrar todas las medidas necesarias para ayudar a las víctimas colaterales. En este sentido, los presupuestos de la Junta de Andalucía contemplan un incremento del catorce por ciento de las partidas destinadas no sólo a la violencia de género, sino a todas las políticas sociales. Son cerca de 2.720 millones de euros más en toda Andalucía para atender una mejor prestación de servicios.
—¿Cree usted que hemos avanzado en Igualdad?
—Muchísimo, muchísimo, muchísimo. Nos quedan cosas por conseguir, está claro, pero hay si practicamos el ejercicio del espejo retrovisor, vemos que las mujeres antes no podían tener cuentas bancarias, no podían trabajar ni estudiar carreras... Hoy en día, transcurrido un siglo, podemos ser lo que queramos.
—¿Cómo ve el equipo de delegados provinciales?
—Somos un equipo de fútbol estupendo, con un delegado a la cabeza que nos llega a todos con la lengua afuera y aprendo de él y de cada uno de mis compañeros. Estamos ilusionados y con muchas ganas de trabajar.
—¿Es usted una mujer reivindicativa en Sevilla?
—Sí, lo fui en el Parlamento y ahora aquí.
—¿Qué percepción tuvo de Jaén como parlamentaria?
—Ahora se ve de otra manera. Jaén ha sido la eterna olvidada durante cuarenta años de Gobierno socialista y, en estos últimos cuatro, la provincia lo nota, lo que se traduce en el trato a una tierra que ha pasado a ser la más reconocida de toda Andalucía.
—¿Cómo quiere que la recuerden cuando deje el cargo?
—Como una mujer que ayudó, se preocupó y estuvo al lado de quien lo necesitaba.