“A Enrique Acisclo hay que clonarlo”, así titulaba el director de Diario JAÉN su artículo sobre una figura clave de la Caja Rural en Jaén
Verdades hay pocas con influencia entre generaciones, de las que como vasos comunicantes trascienden años, incluso décadas y conforman una realidad que llega a formar parte de nuestro subconsciente, además de lo visible y palpable que pueda ser. Les hablo de una realidad manifiestamente necesaria pero no por ello insoslayable, todo lo contrario, dijeron los astros de alinearse y bien que le vino a Jaén que un señor de Madrid apareciera a la aventura financiera por el viejo Santo Reino y fichara por Caja Rural Provincial. Les hablo de un bien imperecedero para nuestra tierra, esa “cajita” señalada en la diana que resurgió como el ‘Ave Fénix’ y sin temor a equivocarnos podemos decir tres cosas, ustedes le ponen el orden que quieran: Jaén sufriría un páramo económico sin ella, Jaén no tendría activa vida social, cultural y deportiva sin ella y Jaén, a las claras, pintaría un “cero patatero” en las decisiones, porque “ella” sí que tiene la mano tendida permanente y cercana, desde Geolit. Ya sabrán de quien les hablo, de Enrique Acisclo Medina, 40 años como director general de la Caja Rural y “alma mater” de su vigor y su fortaleza incontestable, con García-Lomas siempre en el recuerdo. Ha dado un paso al lado Enrique, que la junta rectora ni quiere ni va a prescindir de su sapiencia, de esa forma de ejercer el mando sin que se note el pulso firme, de tomar las decisiones oportunas en el momento justo, de estar cuando se le espera y de no dejar tirado a nadie, aunque después haya que digerir los pufos. Jaén está cuajado de hombres y mujeres que lo han dado todo por esta tierra, pero, aún siendo amigo pero objetivando su trayectoria, me atrevo a decir sin rubor y con razón certera basada en los hechos, que no hay en el campo económico nadie que haya dejado su impronta vital. Somos lo que somos porque él ha estado ahí, vigilante de nuestras cuentas pendientes y empujando nuestras apuestas valientes. Dicho de otra forma, a Enrique, dos hijos jaeneros y siete maravillosos nietos jiennenses, le deberían poner su nombre a una calle en pueblos y ciudades porque sí, porque él lo vale, aunque ni por asomo lo quiera.
Crónica publicada el domingo, 15 de septiembre, de 2024.