La incertidumbre accionarial condiciona el futuro del Linares Deportivo

Javier Vallejo admite el bloqueo: “No podemos tomar decisiones estratégicas, pero no me aferro al cargo”
Javier Vallejo y Cristian Sanz en la comparecencia de final de temporada. / Antonio del Arco.
Gilberto Moreno

La comparecencia de final de temporada del Linares Deportivo dejó un análisis profundo de un curso marcado por la dificultad y la incertidumbre. En ella intervinieron el presidente, Javier Vallejo, y el director deportivo, Cristian Sanz, en un contexto condicionado por la situación accionarial vinculada a Pop Hellanes, administrada por Miguel Hoyo, al que un fallo judicial le ha dado la razón en el proceso accionarial del 73 por ciento de los títulos, con un desembolso de 550.000 euros. Hasta el día 14 no se sabrá si se recurre el fallo, pero todo hace presagiar en que la actual propiedad acate la sentencia y haya un traspaso de poderes. Incluso, los letrados de ambas partes han mantenido reuniones.

Vallejo tomó la palabra para explicar cómo vivió su llegada a la presidencia tras la dimisión de Luis Vera. “Llevo 10 años trabajando altruistamente para este gran club y, tras la dimisión inesperada, el consejo decide que me tenía que poner al frente”, señaló. El actual presidente insistió en que asumió el cargo sin interés personal: “No tengo ningún interés en estar en el cargo, no estoy aferrado a ningún sillón”, subrayando además el carácter temporal de su responsabilidad.

El dirigente reconoció el desgaste sufrido durante estos meses: “Son tres meses muy intensos, mucho insomnio, muchos problemas”, aunque dejó claro que no se arrepiente: “Contento por no haber abandonado a mi club en el peor momento de la temporada”. Su objetivo inmediato, explicó, pasa por estabilizar la entidad: “Estamos trabajando intensamente en dejar todo pagado al 30 de junio y dar un paso al lado”. En relación a ese escenario, también dejó una reflexión: “Lo mejor para el Linares sería un consejo de administración con todos los accionistas mayoritarios”, apostando por una gestión conjunta. Además, evidenció cómo esta incertidumbre afecta al día a día del club: “Tenía proyectos con patrocinadores para el año que viene y prácticamente se han caído todos”, mostrando el impacto económico directo.

En lo deportivo, Vallejo valoró de forma positiva la campaña: “El objetivo de la permanencia se ha conseguido con solvencia”, destacando el mérito de la octava posición: “Dentro de los clubes más modestos hemos sido los primeros”. Aunque reconoció que le habría gustado aspirar a más, contextualizó el resultado por las circunstancias actuales del club.

Por su parte, Cristian Sanz inició su intervención agradeciendo el paso al frente del presidente: “Asumir ese marrón, como bien ha dicho él, no es fácil y es de admirar”. A partir de ahí, ofreció un análisis detallado de la temporada, calificándola como exigente: “Ha sido difícil, muy intensa y muy exigente”.

El director deportivo también hizo especial hincapié en las dificultades vividas durante el curso, señalando que no han sido solo deportivas: “Hemos vivido muchas situaciones deportivas, extradeportivas, colectivas, individuales, muchas de ellas muy complejas y alguna también desagradable”. En esa línea, calificó la temporada como una de las más duras de su trayectoria: “Ha sido una de las temporadas más difíciles de mi carrera”. Entre los problemas concretos, Sanz destacó las lesiones de larga duración: “Hemos tenido cuatro bajas importantes que han condicionado el nivel del equipo”, así como errores puntuales y momentos críticos: “El nivel que dimos en algunos partidos fue inaceptable y por ello pedimos disculpas”. También señaló el rendimiento en casa como una asignatura pendiente: “El talón de Aquiles ha sido Linarejos”. El director deportivo coincidió en que se cumplieron los objetivos marcados: “El objetivo era la permanencia y lo hemos conseguido sin pasar excesivos apuros”, añadiendo que la clasificación final tiene mérito: “Quedar por detrás de equipos con mucha más estructura creo que es satisfactorio”.

Sanz puso en valor la competitividad del equipo, especialmente tras el cambio en el banquillo: “Con la llegada de Miguel fuimos un equipo mucho más sólido y difícil para cualquier rival”. De hecho, destacó un dato significativo: “De los siete equipos que han quedado por delante, solo los tres primeros han conseguido ganarnos”.

Sin embargo, también reconoció los puntos débiles: “El talón de Aquiles ha sido Linarejos”, admitiendo que el rendimiento como local no estuvo a la altura. Además, no eludió errores puntuales: “El nivel que dimos en algunos partidos fue inaceptable y por ello pedimos disculpas”.