La final entre Jaén Paraíso Interior y Barça ya se vive con el posado de entrenadores y capitanes

Daniel Rodríguez y Alan Brandi representan al conjunto amarillo en el acto protocolario
Alan Brandi, Dani Rodríguez, Javi Rodríguez y Adolfo posan con la Copa de España antes de la final. / RFEF.
Gilberto Moreno

La foto previa ya deja entrever lo que está por venir. Daniel Rodríguez y Alan Brandi, por parte del Jaén Paraíso Interior, junto a Javi Rodríguez y Adolfo en representación del Barça, escenificaron el tradicional posado de finalistas de la Copa de España de fútbol sala. Un gesto protocolario que, sin embargo, encierra mucho más: respeto, rivalidad y el conocimiento mutuo de quienes se han enfrentado en innumerables ocasiones sobre la pista. Nadie esconde el deseo. Sería ingenuo pensar que alguno de los protagonistas no se había imaginado disputando este domingo la final en el Palacio de los Deportes de Granada. Ocho equipos iniciaron el camino y solo dos han sobrevivido a la exigencia del torneo. Jaén Paraíso Interior y Barça se citan en un escenario con historia reciente para ambos, con el objetivo de añadir una nueva página dorada a sus vitrinas a partir de las 18:00 horas, con las cámaras de Teledeporte como testigo.

El conjunto andaluz ha vuelto a demostrar su idilio con esta competición. Cuarta final y pleno de efectividad hasta la fecha. Ciudad Real, Madrid y la propia Granada ya fueron testigos de sus conquistas. La coincidencia con la ciudad nazarí reaviva la ilusión de una afición incansable, una marea amarilla que actúa como motor emocional y que convierte cada partido en una demostración de fe colectiva. Precisamente ese factor ambiental será uno de los retos del Barça, que llega tras imponerse al Illes Balears Palma Futsal. Los catalanes deberán sobreponerse a ese “sexto jugador” que no baja el ritmo y que empuja sin descanso. En los precedentes recientes, la igualdad es máxima: recuerdos de finales repartidas, con episodios de dominio alterno que alimentan la incertidumbre.

Jaén apostará por su intensidad, presión y solidaridad defensiva, señas de identidad que le han permitido neutralizar a rivales de entidad. El Barça, por su parte, se aferra al discurso de su técnico: trabajo, humildad y compromiso colectivo. Sin títulos desde 2024, la necesidad aprieta en un club acostumbrado a ganar. En medio, historias personales como la de Antonio Pérez, jiennense en las filas blaugranas, que vivirá un duelo cargado de simbolismo. Más allá de emociones, su influencia en el juego será clave. El desenlace, como siempre en esta competición, promete ser tan imprevisible como apasionante.