Gesta mundial de Isabel María López con título en Corea del Sur en tiro adaptado con carabina para ciegos
Orgullo jiennense en Corea del Sur con una deportista que, con solo 18 años años, ha tocado el cielo en Changwon al proclamarse campeona del mundo de tiro con carabina para personas ciegas en su debut en una competición de esta dimensión. Isabel María López Elvira, nacida en Jaén y residente en el barrio de Las Infantas, dominó la final y sumó 227,1 puntos. Se impuso por delante del polaco Boguslaw Rutkowski, con 219 puntos, mientras que la malagueña Sonia Rivero conquistó el bronce con 202,2 puntos. La representante de la Federación Española de Deportes para Ciegos está acompañada por su guía, Toñi Ibáñez y culmina con este título mundial una carrera meteórica que comenzó hace casi año y medio cuando descubrió el tiro con carabina casi por casualidad y comenzó a compaginarlo con sus estudios de Integración Social.
La joven tiradora con discapacidad visual ha convertido esta disciplina en una auténtica pasión para ella. Este Mundial de Corea del Sur ha supuesto su debut en una gran competición internacional. Milita en el Club Apunta Jaén, un colectivo con una trayectoria positiva y unos resultados brillantes tanto en los torneos regionales, nacionales e internacionales. Isabel María López Elvira se mostró “muy feliz” tras proclamarse campeona del mundo de tiro con carabina para personas ciegas junto a su guía, Antón Ibáñez. La jiennense destacó que se trataba de su “primer campeonato internacional importante” y reconoció sentirse “muy orgullosa” por haber conseguido la medalla de oro después de apenas un año de práctica en esta disciplina. “Me siento muy feliz por haber podido ganar la medalla del mundo junto con mi guía, Antón Ibáñez”, señaló Isabel María López Elvira desde Corea del Sur. ¿Cómo empezó a practicar el tiro de carabina? Isabel nació con discapacidad visual y muy baja visión, una circunstancia que nunca ha impedido que busque nuevos retos. Hace un año y medio, Antonio Cobo, trabajador social de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles), le habló de una modalidad de deporte adaptado y la animó a probar. Aquella primera experiencia, que inicialmente parecía simplemente una afición, terminó convirtiéndose en una auténtica pasión.