El bolo andaluz mira al futuro

La Federación Andaluza reúne a 25 jóvenes promesas en un campus en la Sierra de Cazorla
Foto de familia de las promesas y el cuadro técnico que participaron en el campus formativo celebrado en la Sierra de Cazorla. / Federación Andaluza de Bolos.
Gilberto Moreno

La cantera es uno de los grandes pilares sobre los que se construye el futuro del bolo andaluz. Con esa filosofía, la Federación Andaluza de Bolos ha vuelto a poner el foco en los más jóvenes con la celebración del Campus de Bolo Andaluz 2026, una iniciativa que reunió a 25 niños y niñas pertenecientes a diferentes clubes de las comarcas que integran el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Una jornada concebida no solo para perfeccionar la técnica, sino también para reforzar los vínculos entre los deportistas y acercarles a un entorno que forma parte de la identidad de esta disciplina.

La Sierra de Cazorla se convirtió durante la jornada en el escenario de un proyecto que pretende mirar al futuro sin perder de vista las raíces. Vadillo Castril, el arroyo de Linarejos y el Puente de las Herrerías fueron algunos de los enclaves en los que se desarrolló un programa que combinó deporte, convivencia, senderismo y actividades multiaventura.

Pero el eje central estuvo, como no podía ser de otra manera, en la bolera. La histórica Bolera de Vadillo Castril, que este año alcanza su 46 aniversario, acogió los diferentes talleres deportivos organizados por la Federación. El objetivo fue adaptar la enseñanza a las edades y al nivel de los participantes y ofrecer a cada grupo las herramientas necesarias para continuar avanzando. Los más pequeños tuvieron su primera toma de contacto con el deporte a través de un taller de iniciación dirigido por las monitoras Mari Carmen Trujillo y Paqui Valiente. Los fundamentos del juego y los primeros aspectos técnicos del lanzamiento marcaron una sesión pensada para despertar vocaciones y consolidar las bases de quienes comienzan su camino en el bolo andaluz. Para los jugadores y jugadoras de las categorías alevín e infantil con mayor experiencia, la formación contó con una figura de excepción: Loli Rodríguez, una de las grandes referentes históricas del bolo andaluz femenino. Con la asistencia de Paqui Pérez, monitora de la Federación Andaluza de Bolos, Rodríguez impartió una clase magistral en la que trasladó a las nuevas generaciones parte de los conocimientos adquiridos durante una trayectoria jalonada de éxitos, con seis Campeonatos de España individuales de Primera categoría, además de numerosos títulos nacionales y autonómicos.

La segunda clase estuvo dirigida al grupo de mayor nivel y corrió a cargo de Daniel Moreno Martínez, otro de los grandes nombres del bolo serrano. El jugador, asistido por la monitora Eva González, acumula diez Campeonatos de España individuales de Primera categoría y siete reconocimientos como Mejor Bolero del Año, un palmarés que convierte su experiencia en una herramienta de enorme valor. La presencia de ambos campeones resume una de las apuestas fundamentales de la Federación, que pasa por fusionar experiencia con juventud.