Tal día como hoy en 2011 publicábamos: La esencia de Oriente en Occidente
Tal y como publicó este periódico hace quince años, el 21 de julio de 2011, Miguel Ángel López Expósito tenía prácticamente ultimadas las obras que integraron su exposición “Rescoldos de Al-Andalus” que se mostró en el Museo Provincial de Jaén de septiembre a noviembre de ese año. Unas obras que recreaban naturalezas muertas y vivas, paisajes y paisanajes con un halo de costumbrismo. El pintor se consideraba un viajero y su exposición “Rescoldos de Al-Andalus” era una vuelta a sus raíces. En sus desplazamientos por Andalucía y Marruecos siguió las huellas de aquel pasado. Unos restos en los que Miguel Ángel López, dijo: “Me sumergí, sentí, me emocioné, sufrí y viví en estos rescoldos durante más de tres años. Me desperté cada día con una meta: llevar este sentimiento contemplativo a la vibración de cada persona que se acerque a mi obra para que de forma fluida aumente su deseo por Al-Andalus”.
Este pintor explicó que, después de sus útimas exposiciones (“Desvelando Eternidades en la Catedral de Jaén” y “La mirada del agua”, en el Palacio de Villadompardo), miraba hacia el norte de Africa, ya que su muestra era un paseo por ciudades como Xauen, Rabat, Larache, Fes, Meknes, Marrakech, Casablanca, Ashila, y también por las andaluzas Córdoba, Jaén, Granada, Baños de la Encina, Úbeda y La Guardia de Jaén. En todas ellas se conservan restos del mundo islámico que a él le provocaron emociones y sentimientos. De esos viajes extrajo esta conclusión: “Ya no soy el mismo tras sumergirme en este mundo absolutamente diferente, en esta rica historia, con tradiciones culturales muy marcadas”. En su pintura se aprecia la minuciosidad de la azulejería y la yesería, con un difícil dibujo que busca un encaje óptico entre la luz, el color, los volúmenes y la perspectiva.