María Iglesias Real presentará el libro “Puro empeño” en la Feria del Libro de Jaén 2026
LA ENTREVISTA
Dos amigas. Una bebé. Y el dilema de saltarse la ley ante las injusticias”. Es la carta de presentación de “Puro empeño” (Edhasa, 2025), la última novela de la periodista y escritora sevillana María Iglesias. La cita es mañana, 10 de mayo, en la Feria del Libro, en concreto en la Sala de Exposiciones de la calle Roldán y Marín, donde la autora presentará la obra a las 12:00, tras lo que firmará ejemplares de la misma a los asistentes. La trayectoria de María Iglesias destaca por su compromiso con los derechos humanos, la migración y el feminismo. En su faceta periodística, trabaja desde hace doce años para elDiario.es como articulista y redactora especializada en política internacional con especial atención a África. Antes trabajó para Público, Cadena SER, Diario de Sevilla y EFE, entre otros. Es diplomada por la Universidad de Sevilla en Estudios Avanzados en Literatura y Comunicación e imparte conferencias.
—En Puro empeño plantea una escala de grises. Llevarse a una niña para “salvarla” de su condena convierte a la protagonista en delincuente. ¿Es el sistema legal internacional válido para abordar crisis humanitarias así?
—El sistema legal internacional, posterior a la Segunda Guerra Mundial, está bien construido y es una garantía para la convivencia y los derechos humanos. ¿Qué ocurre? Que no se respeta y que, además, se normaliza que no se respete. Lo vemos con el genocidio en Gaza y, de una manera muy similar, con el derecho a la vivienda en España que recoge la Constitución.
—¿Cuál es el problema?
—Que permitimos que se violen los derechos humanos en algunos aspectos y eso abre una vía para que se violen arbitrariamente en todos, lo que genera a su vez una falta de convicción en el sistema y una tentación de sacárnoslo porque vemos que solo es apariencia. Hay que nutrir, vivificar y creer en los derechos humanos y la legalidad internacional, además de dotarla de más herramientas para que se cumpla.
—El relato se construye a partir de la relación entre Alba y Simone, prudencia y temeridad. ¿Representa ese choque de personalidades el debate interno de la sociedad ante la inmigración?
—El neofascismo utiliza la estrategia que ya le funcionó a finales de los años treinta y principios de los cuarenta del siglo XX. Entonces, crearon al supuesto enemigo causante de todos los males en el pueblo judío e infundieron miedo a la gente para que los apoyara. Una vez que llegaron al poder, eliminaron derechos para todos.
—Quitaron más que derechos.
—Por supuesto, a los judíos les quitaron la vida, sus bienes, sus derechos... pero también a los homosexuales, a la gente de izquierdas e incluso a los demócratas que no los apoyaban. Vi cómo empezaba el fenómeno en Grecia, en 2016, y ya están en los parlamentos, donde vemos que atacan los derechos de muchos colectivos a los que culpan de todos los problemas.
—Puro empeño trata la cuestión de la identidad robada: compatibilizar la vida de la niña en Europa con respetar quién es. ¿Qué la llevo a abordar este dilema?
—Desde el principio me puse dos retos con esta historia. El primero era encontrar un tema en el que yo no tuviera una posición clara. El segundo era un reto formal: hacer un libro más breve y estructurado en pequeños capítulos, en primera persona, para que los lectores tuvieran las teselas de un caleidoscopio y formaran la imagen completa a partir de su propia interpretación.
—¿Qué es lo mejor para la niña?
—Mi experiencia como periodista y escritora me dice que los europeos occidentales blancos solemos tener muy claro lo que les conviene a los demás. Si hay una renta per cápita menor en países del sur y menos libertad política, la niña cien por cien estará mejor en Europa. Puro empeño plantea que depende de las circunstancias de partida, de cómo se la saque de su origen y de cómo sea su vida posterior.
—¿Hay lectores que no vean la disyuntiva? ¿Se lo han dicho?
—Hay muchos que me dicen que no hay dilema porque la niña estaba mal y que si Simone puede criarla bien, que se la traiga. Pregunto. ¿Qué nos dice que al saltarte la ley, aunque sea en este caso con la mejor intención, no favorece que otros se la salten para el tráfico de menores, de órganos...?
—¿Es una historia real?
—No, no es una historia real que yo haya conocido.
—Pero sí nace de una realidad.
—Mario Vargas Llosa, como periodista y novelista, insistía mucho en que existe verdad en las mentiras literarias y es algo que yo comparto plenamente. En la literatura afloran verdades profundas que ponen al lector ante un espejo de realidades que reconoce pese a que los datos no sean reales.
—¿Qué le permite la novela que no le permite el periodismo?
—En una novela se produce una conexión más íntima entre el lector y los protagonistas. En las noticias hay impactos puntuales, pero en la novela inicias una senda que te hace más fácil la identificación, el querer que les vaya bien, el sufrir cuando les va mal... los hace más tuyos: facilita la empatía y promueve una reflexión más íntima.
—El libro lleva en la calle desde septiembre. ¿Qué feedback ha recibido desde entonces?
—Es muy gratificante compartir la novela porque lo más unánime que me trasladan es que la leen enseguida porque tiene un ritmo como de thriller. Eso me encanta porque quiere decir que la historia atrapa, pero luego pienso que es fruto de dos años de trabajo y...
—Siempre se suele leer más rápido de lo que se escribe.
—Lo sé, lo sé (risas). Que lo lean rápido quiere decir que se implican tanto en la historia que no la quieren dejar. Y eso tiene mucho que ver con la estructura: capítulos cortos con una perspectiva que llevan al libro en volandas.
—¿Qué fue antes, la historia o el nombre: Puro empeño?
—Uy, qué buena, qué buena, porque no me acuerdo exactamente. A ver, yo suelo titular... yo creo que fue desde el principio, fíjate.
—¿Ha recibido ya la llamada de Netflix para adaptar la historia en una serie de televisión?
—No, pero me encantaría, así que publicadlo porque es algo que me dicen muchísimo, sobre todo los más jóvenes en los institutos.