Lydia Carpio lanza su séptima obra literaria: “El Tigre y la Rosa: Crónicas de Karzadh”

La escritora carolinenese ambienta esta obra en el mundo árabe y en la mezcla de culturas opuestas
Lydia Carpio posando con su libro “El Tigre y la Rosa: Crónicas de Karzadh”
Adrián Claudio Bonache

LA ENTREVISTA

Con ilusión y originalidad, Lydia Carpio, la escritora jiennense del municipio de La Carolina, lanzó su séptima obra literaria. En esta ocasión con la novela “El Tigre y la Rosa” —Crónicas de Karzadh—, ambientada en el mundo árabe, tradiciones, conflictos y la mezcla de culturas aparentemente opuestas. La artista carolinense también es autora de otras obras como “Claveles del Aire”, ”La Belleza Rota de Christina”, “Bajo la Tormenta: La sombra del Martillo y la Hoz o Trilogía Ladys”, entre otras. Una amante de la literatura que establece a Jaén en lo alto.

¿Qué puede encontrar el lector en “El Tigre y la Rosa”?

—Me encanta escribir sobre romance histórico, por lo que es algo que aparece en todas mis obras. Cuando abordo épocas históricas, siempre me rijo en lo que ocurrió en esos periodos de tiempo. Sin embargo, esta novela surgió al inventarme un país, llamado Mazhir, con toques árabes y muy inspirado en la cultura marroquí, con clanes tribales y luchas de poder. La cultura árabe siempre me pareció muy llamativa.

—¿Cuál es el tema troncal que estructura la obra?

—La historia principal narra la forma en la que Clara, que es la protagonista, viaja con su tío a Mazhir para intercambiar conocimientos sobre medicina, pero su barco es atacado y ella secuestrada por uno de esos líderes tribales. Para salvarla de la muerte aparece una propuesta de matrimonio, y en ese momento se empieza a ver la mezcla cultural.

—¿Cuál es la característica más relevante de la protagonista?

—Si tuviera que definirla, diría que Clara representa inicialmente a una mujer que intenta encajar en lo que se espera de ella, pues está educada para ser correcta, discreta, obediente y prudente, porque creció en una sociedad muy rígida. Me llamó mucho la atención escribir sobre una sociedad tan estricta, para después ver cómo Clara respondía en una sociedad aparentemente opuesta.

—¿Cómo surgió la idea de cambiar los escenarios reales por uno inventado?

—Siempre tuve claro que quería escribir una historia ambientada en el mundo árabe, ya que me fascinan los paisajes, las caravanas antiguas, las tradiciones, las vidas del pueblo en el desierto... Por eso, al principio apareció la geografía, las ciudades y los conflictos, y después llegaron las estructuras políticas con los clanes. Decidí que la sociedad estuviese establecida bajo el mando de algo parecido a un Consejo de Ministros, que en la novela se llama Círculo de Arena, el lugar donde los cinco clanes se reúnen para discutir.

—Además del interés personal, ¿hay un trasfondo?

—Sí, y creo que es importante. Hay un mensaje que, en el fondo, transmite libertad para elegir a pesar de lo que diga el mundo.