La jiennense Sofía Algar, la viva imagen de la vocación por el baile
LA ENTREVISTA
El talento de las jóvenes jiennenses tiene mucho que decir en el futuro del panorama cultural. Es el caso de la bailaora Sofía Algar, quien, con 17 años, ya lleva una década dedicada al aprendizaje del ritmo y el espectáculo flamenco sobre algunos de los escenarios y concursos más importantes. Lo hace siempre a través de una profunda pasión expresada en cada uno de sus movimientos. Así, espera que, en el futuro, el recorrido de aprendizaje le permita cumplir su mayor sueño: la posibilidad de crear y presentar su propio espectáculo y superarse cada día.
—¿Cómo inició su andadura por el mundo del baile?
—Comencé a bailar desde bien pequeña, pero no solo flamenco, sino todo lo que me pusieran. Cuando tenía 7 años, mi madre decidió apuntarme a una academia, y probó con el flamenco. Ahora tengo 17 años y considero que no es solo un hobby, sino una forma de vida, ya que, al final, es algo que se lleva con una misma. Por eso, siempre lo llevo por bandera, porque me parece precioso.
—¿Dónde aprendió todos los conocimientos que hoy sabe?
—Además de esa academia en la que empecé a los 7 años, también realicé audiciones para presentarme a la compañía de Joven Ballet Flamenco de Jaén, donde buscan a nuevos talentos de la provincia. Tengo la suerte de llevar dos años en esa compañía, y lo compagino con la Escuela de Flamenco de Andalucía, donde voy por el quinto curso de los ochos que existen.
—¿Quiénes son sus referentes en el mundo artístico?
—La primera siempre fue mi profesora Rocío Martínez, porque es la que siempre me ayudó y abrió todos los caminos; me dio multitud de oportunidades al presentarme a diferentes concursos, y fue mi impulso. Y, por otra parte, hay bailadoras que me gustan mucho, como Carmen ‘La Talegona’, porque tiene una forma de enseñar muy bonita, y cuando das clases no solo aprendes de su baile, sino diferentes aspectos de la vida.
—¿Qué es lo más difícil a lo que se enfrenta una bailadora?
—Sobre los escenarios, los nervios pueden jugarte una mala pasada, aunque considero que es algo natural, porque significa que te importa lo que haces. En el mundo del baile no es todo bonito, sino que también tiene una parte muy dura que necesita del esfuerzo, la disciplina y la constancia. Al final, lo que la gente ve desde fuera son los minutos de baile, pero detrás se esconden muchos días y horas de ensayos.
—¿Qué siente en los momentos previos a subir al escenario?
—Muchísimos nervios, porque el flamenco no es algo totalmente planificado. De cualquier forma, todos esos nervios desaparecen en cuanto pones el primer pie sobre las tablas. En ese momento te liberas y te centras exclusivamente en disfrutar cada instante.