La Catedral, los Baños Árabes y Sierra Mágina sobreviven al apocalipsis en la primera novela de José Díaz

El autor nos adentra en una trama geopolítica y astronómica donde los escenarios de la capital y la provincia son piezas clave de la supervivencia
José Díaz Gutiérrez.
Adrián Claudio Bonache

LA ENTREVISTA

“Soñar es gratuito”, dijo el autor de El Gran Imán I: La Lápida, José Díaz Gutiérrez, quien se encuentra nominado como finalista en los American Fiction Awards 2026, en la categoría de Ciencia Ficción Postapocalíptica. Una oportunidad para exponer su trabajo tanto en la provincia jiennense como en el ámbito internacional. Y es que la imaginación, sin saberlo, le llevó a ser uno de los protagonistas en un premio de gran importancia mundial. La historia, que combina ambiciones geopolíticas con la llegada de un meteorito, presenta un caos que no da lugar a la indiferencia.

—¿Cómo nació la idea de escribir El Gran Imán I: La Lápida?

—Soy un albañil con mucha fantasía. Siempre me gustó la ciencia ficción e imaginaba historias, y en casa comenzaron a motivarme para escribir el libro. Con el trabajo y mis hijos tenía poco tiempo para hacerlo, porque, además, no quería desarrollar un libro cualquiera, sino algo que no estuviese escrito. Por eso, la idea del libro se centra en “dejar la Tierra en pelotas”, y la sociedad se queda en la Edad de Piedra, pero con la sabiduría del siglo XXI.

—¿Qué historia pueden encontrar los lectores en sus páginas?

—La historia narra que, en 2030, las grandes naciones se percatan de que no hay recursos suficientes y hacen un pacto, el cual consiste en aniquilar a la mitad de la población el 4 de julio de ese mismo año para quedarse con los recursos y evitar las guerras. Al mismo tiempo, también se acerca un meteorito gigante a una velocidad increíble que será visible a simple vista, pero que no tendrá impacto con la Tierra. Entonces, a las 18:00 horas se tiene pensado apretar el botón aprovechando la fiesta grande del 4 de julio en Estados Unidos. Sin embargo, el meteorito se adelanta un minuto, mientras se alinea con Marte y la Tierra, lo que provoca un efecto imán desconocido y arrastra todo el metal del planeta; las bombas atómicas explotan; el arsenal se vuelve en contra de las naciones...

—Además, la tierra jiennense está muy presente en la obra.

—Llevo a mi Jaén por bandera en el libro, pues se basa en sus montañas, la Catedral, el castillo, los Baños Árabes, Sierra Mágina, Jabalcuz, Fuente de la Peña, San Ildefonso... Además, todos los personajes son conocidos míos, por lo que, a pesar de ser ciencia ficción, tiene ese toque personal y cercano de mi vida. Cuando ya me enfoco en Jaén, es cuando la sociedad tiene que construir campamentos y hospitales, y además la gente debe protegerse de quienes pretenden robar los pocos recursos que existen.

—¿Cómo vivió el proceso de creación de la obra?

—Cuando me puse a escribir me sentí igual que un niño, porque pude crear una historia ligera y entretenida, que es lo que me gusta. Por eso, espero que mis lectores puedan disfrutarlo.