La andujareña María José Borrego pasa del cuento infantil a la novela romántica con “La condesa de Fox”

Quienes ya la han leído, aseguran que no pueden soltarla, que necesitan saber más con cada página que pasan
La profesora y escritora María José Borrego Casas posa con un ejemplar de su última publicación, La condesa de Fox.
Fran Miranda

LA ENTREVISTA

“La condesa de Fox” es la primera novela de María José Borrego Casas (Andújar, 1984). Quienes ya la han leído, aseguran que no pueden soltarla, que necesitan saber más con cada página que pasan. “Me dicen que tiene una escritura ágil y que se lee muy bien”, indica. Es lo que le transmiten los lectores de una obra que ya está disponible tanto en versión física como digital en Amazon. Aún no hay fecha para la presentación, pero Borrego Casas, maestra en Lopera y autora de cuentos infantiles como Antonia Winckle y el rescate de la Giralda, espera que la primera sea en Andújar.

—¿Cuál diría que es el germen de la novela “La condesa de Fox”?

—La idea nace de meter en una coctelera muchas de las cosas que a mí me gustan para, a partir de ahí, crear mi primera novela.

—¿Cuál fue su primer género?

—Hasta ahora solo había escrito cuentos, historias infantiles, algunas publicadas como Antonia Winckle y el rescate de la Giralda y Camino Viejo, relacionado con la Virgen de la Cabeza. Este último salió en abril del año pasado.

—Y llega el momento de la novela. ¿Era asignatura pendiente?

—Simplemente me quería lanzar a la novela, pero al principio no sabía qué temática abordar. A mí siempre me ha gustado mucho el arte, las novelas románticas, tipo Jane Austen, de época. Para la mía quería algo más actual. Tenía muchas ideas, novelas empezadas y al final cuajó esta. En verano la terminé y la publiqué en septiembre.

—¿Qué podemos avanzar sin desvelar nada a los lectores?

—La protagonista es licenciada en Historia del Arte y se dedica a la tasación de obras y antigüedades en una casa de subastas tipo Christie’s, pero bueno, yo le he puesto otro nombre. Trabaja en una sucursal en Málaga, donde tiene toda su vida: pareja, hijas y amigas. Le ofrecen un ascenso y da el salto a la casa de subastas Bennett, en Londres, y a partir de ahí empieza a desarrollar su vida entre Málaga, Londres y la campiña inglesa.

—Durante el proceso creativo, ¿cuál ha sido el reto más grande?

—Que mientras escribía la historia, esta no decayera, que el ritmo y la tensión no flaquearan. Y darle un final bueno, todo lo épico que puede ser un final de novela romántica: bonito e inesperado para el lector.

—¿Es de las que tiene la historia completa en mente cuando empieza a escribir o de las que la construye a medida que escribe?

—Intento hacerme un esquema, pero al final la historiase revela. Las cosas que yo creía que iban a cuajar bien, conforme escribo, resulta que surgen otras. Al final, el autor entra en la historia, cosa que no ocurre cuando hace el esquema, al menos en mi caso. Entro en la historia cuando la escribo. Al estar inmersa y meterme en los personajes y en la atmósfera, surgen ideas que considera mejores. Digamos que ha sido una técnica mixta.