José Manuel Muriel rescata la memoria familiar de la Guerra Civil en “Relatos en el umbral”

El autor, ingeniero industrial, empresario y escritor, recupera la historia de sus abuelos paternos, reconstruida a partir de recuerdos familiares y de cartas que su abuelo escribió desde la cárcel antes de ser fusilado en 1936
José Manuel Muriel Jiménez, empresario y escritor.
Fran Miranda

LA ENTREVISTA

José Manuel Muriel Jiménez (La Carolina, 1953) presenta mañana miércoles “Relatos en el umbral”, una obra que reúne dos novelas nacidas de dos historias diferentes: la memoria familiar marcada por la guerra civil y el territorio de la fantasía y el miedo. El autor, ingeniero industrial, empresario y escritor, recupera en una de ellas la historia de sus abuelos paternos, reconstruida a partir de los recuerdos familiares y, especialmente, de las cartas que su abuelo escribió desde la cárcel antes de ser fusilado en 1936. La presentación será mañana, 7 de octubre, a las 20:00 horas en el Palacio del Intendente Olavide de La Carolina, en un encuentro de amigos con el autor que contará con la participación de Juan Espejo, director del periódico. Con motivo de esta presentación, Muriel habla sobre el origen de sus dos novelas, la reconstrucción de la historia de sus abuelos y el proceso creativo.

—¿Qué encuentra el lector que abre Relatos en el umbral? ¿Qué historias reúne este libro?

—Quería escribir la historia de mis abuelos paternos. Como tantas otras, de tantas personas a las que les pilló la guerra y sufrieron sus consecuencias. Es una historia real novelada con un toque fantástico, de los que a mí me gustan.

—Pero Relatos en el umbral son dos novelas. ¿Qué ocurrió?

—Cuando acabé la primera quedó redonda, en mi opinión, pero resultaron 200 páginas y era demasiado pequeña para editarla. Por eso decidí añadirle otra novela, para la que me basé en un relato breve que escribí hace muchos años y que se titula Los lobos.

—¿Por qué lo rescata ahora?

—En su momento, mucha gente me dijo que se quedó con ganas de más cuando leyó ese relato, que debió ser más extenso; ahora lo rehago en una novela de 180 páginas. Eso es Relatos en el umbral: Los lobos, de miedo y fantasía; y Concha y Pepe, basada en mis abuelos paternos, que vivieron la guerra civil y padecieron las desgracias que padeció mucha gente.

—¿Cómo ha conseguido reconstruir la historia de sus abuelos?

—Mi abuelo murió en el 36 y yo nací en el 53... imagínese. Lo hice gracias a lo que me contaron mi abuela y mi padre, además de a una labor de investigación previa porque he procurado ser lo más fiel posible a la realidad sin señalar a nadie ni emitir prejuicios, solo narro.

—¿De qué fuentes bebió?

—Principalmente, de las cartas que escribió mi abuelo desde la cárcel. Desafortunadamente, muchas las escribió en trozos de papel que se encontraba y a lápiz, por lo que algunas son ilegibles. Sí hay otras a bolígrafo y en materiales más consistentes que se conservan. Cuando hace años hablé con mi tía sobre mis intenciones de escribir la historia de mis abuelos, me dio todas las cartas. Yo las leí y extraje mucha información de la que hay en la novela: cómo se sentía él, qué pensaba, qué creía, si pensaba que lo iban a sacar o no, lo que le decía a mi abuela.

—¿Quiénes eran sus abuelos?

—Mi abuelo era funcionario. No era del pueblo de La Carolina. Se casó y trabajó en los ferrocarriles, en la línea que hubo de Ceuta a Tetuán, que era la capital del Protectorado español de Marruecos.

—¿Qué lo llevo a La Carolina?

—Su mujer, mi abuela, tenía solo una hermana, que era maestra de escuela en Linares, y estaban muy unidas. El matrimonio no tenía hijos y un día ella le escribió a mi abuela para decirle que había una vacante de jefe de estación de ferrocarril en La Carolina. En aquella época había un trenillo que salía de las minas, paraba en La Carolina, llegaba a Linares y allí enganchaba con la vía férrea de Madrid y Cádiz. Al final, mi abuela convenció a mi abuelo de que pidiera ese destino y se lo concedieron.

—La unión de dos hermanas trajo a su familia a La Carolina.

—Efectivamente, fue tal que así.

—¿Y qué ocurrió después?

—Fíjese que mi abuelo era funcionario, no era un hombre de posibles ni tampoco con raíces en La Carolina. Sin embargo, fue empezar la guerra civil e inmediatamente lo detuvieron, lo metieron en la cárcel y de allí lo sacaron a las cinco semanas para fusilarlo.

—¿Ha podido investigar los motivos de esa inmediatez?

—Hay dos motivos. Uno, que el Frente Popular en aquella época quería controlar los medios de transporte. De hecho, mataron a mi abuelo y nombraron jefe de estación a una persona afín. Eso se repitió en otros sitios. Luego, la segunda teoría es que mi abuelo era un hombre muy religioso, tremendamente religioso. Iba a misa todos los días, ayudaba... y eso era un aspecto negativo en la época del alzamiento. De hecho, cuando mataron a mi abuelo, mataron también al párroco de La Carolina.

—¿Y qué fue de su abuela?

—Ella no tenía el título de maestra de escuela, pero daba clases a niños en su casa, algo frecuente en aquella época. Una de las madres, cuyo marido estaba en el comité del Frente Popular, le contó que iban a ir a por su hijo mayor, que lo iban a fusilar. Sin pensarlo, esa misma noche, mi abuela se marchó con sus cuatro hijos: uno de 15, que eran al que iban a matar; mi padre, que tenía 12 y era cojo; y dos niñas, una de 6 y otra de 4. Los cinco huyeron campo a través veinte kilómetros hacia Linares, a donde llegaron de madrugada. Allí se refugiaron en casa de la hermana de ella y pasaron escondidos el resto de la guerra civil.

—Presenta “Relatos en el umbral” mañana miércoles, 7 de octubre, en el Palacio del Intendente Olavide de La Carolina. Será a las 20:00 y lo acompañará el director del periódico, Juan Espejo.

—Si yo hago una presentación y no digo que va Juan Espejo, no va nadie. Yo ya no tengo edad ni situación de hacerle la pelota a nadie. Para mí, que él venga a presentar un libro mío es un privilegio. Es capaz de embobar a todo el auditorio, incluyéndome a mí. Lo hace fenomenal y allí estaremos.

—¿Tiene ya algo pensado para pasar a tinta próximamente?

—Para el año que viene trabajo en un libro de cuentos infantiles que quiero publicar en febrero o marzo y que se basa en mi familia más cercana y amigos. Desde que tengo nietos, escribo muchos cuentos infantiles. Ellos son en parte la fuente de inspiración de esas historietas que acabo contándoles porque ellos mismos las piden.