Jesús López Berzosa presenta su nueva historia que nace de una mirada

El autor presenta su tercera novela: “Los ojos de la piconera”
El escritor Jesús López Berzosa.
Ana Lechuga

LA ENTREVISTA

El escritor jiennense Jesús López Berzosa regresa a las librerías con una historia en la que vuelve a demostrar su interés por la novela histórica y por rescatar personajes y escenarios del pasado. Natural de Villanueva del Arzobispo y vinculado también a Córdoba, donde estudió y desarrolló parte de su trayectoria profesional, López Berzosa cuenta con tres novelas publicadas. Tras El sacrificio de Hécate y La musa que nos parió!, el autor se adentra en la Córdoba de 1927 con Los ojos de la piconera, que parte de la célebre pintura de Julio Romero de Torres.

—¿Quién es Carmen y qué se encontrará el lector cuando se adentre en su historia?

—Carmen es un personaje ficticio. Tiene 15 años y reside en Alcolea, un pueblo de Córdoba. La novela está ambientada a finales de los años veinte y muestra cómo se vivía en las zonas rurales de Andalucía, en contraste con las grandes ciudades. Es un personaje marcado por la culpa y está muy condicionada por el ambiente de reproches que vive en su casa, con sus padres. La historia arranca con la pérdida de los grandes apoyos que tiene, y no le quedará más remedio que evolucionar y enfrentarse a una realidad muy dura.

—¿Cuánto trabajo de documentación ha habido detrás?

—Mucho. Uno de mis objetivos con esta novela era trasladar al lector, con unas simples líneas, a ese periodo histórico, finales de los años veinte. Quería que pudiera percibir la crudeza del momento, la miseria, pero también los lujos y la hipocresía presentes en determinados ámbitos y clases sociales. Quería que todo eso se palpara a través del lenguaje.

—¿Qué papel juega Julio Romero de Torres en la novela?

—Su papel es fundamental porque la novela surge a raíz de su obra. Yo viví, estudié y trabajé como guía turístico en Córdoba y la figura del pintor me fascinaba. Cuando conocí la historia que hay detrás de La chiquita piconera me apeteció contar la historia tan cruda que hay detrás de esos ojos a través de Carmen. Por la culpa y la necesidad, se verá abocada a ejercer en el prostíbulo más famoso de la ciudad, la Casa de la Rosa.

—¿Qué queda de Jaén cuando usted escribe sobre otros lugares de Andalucía?

—Muchas de las escenas de la novela nacen de las historias que me contaban mis padres y abuelos sobre su vida rural. Hay un capítulo y un personaje que es un tributo a Jaén. El personaje se llama Pablito, un muchacho que se cría en Linares durante el boom de la industria minera.

—¿Qué le gustaría que se llevara el lector cuando cierre Los ojos de la piconera?

—Quiero que la novela les pellizque el corazón. Es mi novela más emotiva, en la que más he puesto mi. Si la historia de Carmen les araña el corazón estaré satisfecho.