Jazz, copla y mucho duende: Irene Martínez triunfa en Martos acompañada por Mariola Cantarero

La cantante conmemora sus veinte años de trayectoria musical sobre los escenarios con un éxito rotundo
Mariola Cantarero e Irene Martínez, sobre el escenario del Teatro Maestro Álvarez de Martos. / Fotografías: Jason Moyano / Diario JAÉN.
Nazaret Gaitán

El Teatro Maestro Álvarez Alonso de Martos se convirtió en el epicentro de la emoción y el duende con el esperado estreno de “Nácar. Mi Huella”, el espectáculo con el que la artista Irene Martínez conmemora sus 20 años de trayectoria musical. La velada arrancó envuelta en una atmósfera mágica, introduciendo a Nácar como una hechicera capaz de encontrar la luz incluso en la herida, y desde entonces, cuando la noche quiere decir la verdad, su huella vuelve a gastarse. Irene fue la encargada de cautivar desde el primer momento al público marteño, que abarrotó las butacas.

Sobre las tablas, la música fluyó a través de una cuidada y elegante fusión entre el jazz, la copla y el flamenco, una artista magistralmente arropada por una formación instrumental de lujo: Julián al saxofón, José al bajo, Manuel en la percusión y Manuel Molina al piano. Con este impecable respaldo sonoro, la artista desgranó un repertorio único donde los guiños a grandes clásicos de la música popular se entrelazaron con arreglos llenos de frescura y vanguardia.

El escenario se llenó aún más de complicidad y sentimiento con la presencia de los artistas invitados en una noche muy especial. Primero, Diego Catena aportó la sensibilidad tierra adentro desde Torreblascopedro compartiendo su emotivo tema Callejón del gato, dedicado a su pueblo y a su madre. También mostró su talento, el bailaor Jesús Fernández, quién desató la garra, la raíz gitana y la fuerza del baile sobre el tablao, arrancando encendidos aplausos entre los asistentes.

Pero el broche de oro y el momento cumbre de la noche llegó de la mano de la soprano Mariola Cantarero. Mentora, guía, compañera y amiga de la protagonista, que unió su extraordinaria voz a la de Irene para cerrar la ronda de colaboraciones con un dueto memorable: el clásico Torre de arena, de Marifé de Triana. Una actuación vibrante y llena de gran poderío que no solo reivindicó la fuerza de la copla, la libertad y el talento femenino, sino que dejó una huella imborrable en el corazón de todo el público de Martos.