Ismael Mezcua y su retrato de lugares que embellecen vidas

El autor, nacido en Torreperogil, ha publicado cinco libros que han cosechado excelentes críticas
Ismael Mezcua Morales posa con los cinco títulos que ha publicado.
Diario de Jaén

El libro Calle juego de bolas es la primera obra literaria del autor Ismael Mezcua Morales, (Torreperogil, 1962), un trabajo que abrió el camino para contar historias dentro de una misma historia: la de la España de 1906. Ambientada en la ciudad patrimonial de Úbeda, los monumentos embellecen las calles y las vidas de unos personajes que crecen y se expanden en la continuidad de la actividad literaria de Mezcua: Expósito, La niña del pelo rojo y 23 de enero. Entrar en ellos es conmoverse con el destino de personas y calles del todo entrañables. Informa Ana Lechuga.

—¿Cómo nace su afición por la literatura y la escritura?

—A mi abuelo Ismael le gustaba mucho escribir poesías, de hecho rescato algunas de ellas en mi libro 23 de enero. Él era un señor que en aquella época escribía tan bien... pero aunque eso está ahí, pienso que todos los seres humanos, independientemente de su condición, tienen sueños y pensamientos ajenos a lo real, inquietudes. Yo creo que es una inquietud que yo tenía dentro, porque tenemos una vida y necesitamos expresar lo que sentimos. Puede ser que la obra de Machado me influyera, con esos poemas que escribió cuando paseó por mi pueblo, y con el máximo respeto, hay unos versos dedicados al poeta.

—¿Qué encuentra el lector en la historia de Calle juego de bolas?

—Úbeda, las calles de esta maravillosa ciudad. Una historia de sus calles, de sus gentes... Úbeda en toda su plenitud. Es la historia de sus habitantes en la España de 1906. El libro relata vidas de personas y está ambientado en las calles de Úbeda, que las adorna por supuesto, pero son historias de personas que podrán vivir en cualquier otro lugar.

—¿Retrata los monumentos y esa historia que tiene Úbeda?

—El libro contiene vidas inventadas que transcurren allí, y pienso que se embellecen mutuamente, las personas también le dan brillo a esos monumentos. La iglesia de El Salvador se hace maravillosa y entrañable cuando los protagonistas pasan por allí, es un paisaje. La iglesia de Santa María es otro escenario que se describe con belleza. Cuando acabas la novela, quieres volver a Úbeda y recorrer esas calles y esos paisajes.

—Después ha escrito cuatro libros más, hable de ellos.

—Es tan difícil escribir un libro, en el sentido no sólo de la escritura, sino de la corrección, la maquetación, la edición... pero es muy satisfactorio. Calle juego de bolas es el más tierno y dulce, y transcurre durante un mes y medio de la vida de aproximadamente 20 personajes... es un libro que te enternece. Calle juego de bolas, Expósito, La niña del pelo rojo y 23 de enero en su conjunto es una historia. Empieza con el nacimiento de un niño y termina en esa madurez, en esa vejez que casi nadie ve 33 años después en el último tramo de la Guerra Civil.