Eloy Tizón dialoga y reflexiona en Úbeda en torno al género literario del cuento

La ciudad se convirtió en punto de encuentro para los amantes del relato breve
Eloy Tizón (derecha) durante la mesa redonda “Hablemos del cuento”. / A. Lechuga.
Diario de Jaén

La ciudad de Úbeda se convirtió en punto de encuentro para los amantes del relato breve con la celebración de la actividad “Hablemos del cuento”, un espacio de diálogo y reflexión en torno a este género literario. En esta ocasión, el protagonista fue Eloy Tizón, una de las voces más reconocidas del cuento contemporáneo en español, cuya obra ha sabido explorar con delicadeza y precisión los límites entre memoria, la emoción y el lenguaje. Acompañado por la también escritora de cuentos Natalia García Freire y de Luis Foronda, el autor llegó a este enclave patrimonial para compartir su visión sobre la escritura, el proceso creativo y el lugar que ocupa el cuento dentro de la literatura actual. Con motivo de su visita, conversamos con el autor para adentrarnos en su universo narrativo y en su particular manera de entender el arte de contar historias. Eloy Tizón es un escritor y periodista madrileño reconocido principalmente por su obra en el género del cuento, aunque también ha cultivado en su trayectoria la novela, el ensayo y el periodismo cultural. Informa Ana Lechuga.

—¿Qué supuso para usted participar en un encuentro dedicado exclusivamente al género del cuento?

—Me ilusionó mucho, porque creo que los que escribimos cuentos tenemos una vocación didáctica, nos gusta compartirlo con los demás, tratar de contagiar esa pasión, mencionar aquellos cuentos que nos emocionan especialmente y poder compartir ese rato de charla hablando de lo que más nos conmueve fue un lujo.

—¿Cómo se desarrolló?

—Mantuvimos una conversación con Natalia García Freire, una escritora ecuatoriana que vino a España y que tiene dos novelas y un libro de cuentos que se llama La máquina de hacer pájaros. Fue interesante porque somos de generaciones distintas, de ámbitos culturales distintos y creo que la narrativa que hacemos no se parece, y precisamente eso da un punto de riqueza, de contraste de opiniones en torno a los referentes que nos han formado. Es enriquecedor ofrecer diferentes versiones en torno a un mismo género.

—¿Qué importancia tiene el cuento dentro de la literatura?

—Los cuentistas somos una minoría, pero una minoría ruidosa en el sentido del entusiasmo, de los libros, y siempre tenemos la sensación de que el cuento podrá estar mejor situado o valorado. No sé si es una visión justa o no, pero esa labor de hacer apología del cuento me parece muy gratificante porque es un género que amamos y consideramos que puede considerarse al mismo nivel que la poesía, la novela, el teatro o cualquier otro género.

—¿Goza el género de buena salud?

—Yo creo que desde el punto de vista creativo, si. Imparto talleres de narrativa y hay una renovación generacional, hay inquietud por parte de escritores jóvenes, y mirando el panorama de lo que se publica, creo que es un buen momento desde el punto de vista creativo.

—Su obra ha sido descrita como precisa, poética y reflexiva. ¿Cómo aborda usted la construcción de un cuento desde la primera idea hasta el texto final?

—Son calificativos que agradezco, entiendo que tienen un tono elogioso y sí creo que describen en gran medida mi trabajo literario. Creo que hay un componente poético en mis cuentos, que son quizá más atmosféricos que narrativos y trato de ser preciso con el lenguaje, porque es nuestra herramienta para trabajar.

—Hubo espacio para conversar con el público. ¿Qué transmitió sobre el cuento y su escritura? ?

—Es una de las partes que más me suele gustar, porque siempre hay alguna pregunta que no esperaba, y esa conversación con los lectores ayudan a iluminar aspectos del coloquio y a darle brillo, así que esa parte la espero y la disfruto con muchísimas ganas.