“El verdugo” de Vilches y su hacha coplera dejan un gran sabor de boca en la Meca del Carnaval
La comparsa de Vilches volvió a representar a Jaén en la Meca del Carnaval, el Gran Teatro Falla de Cádiz. En la sexta preliminar del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (COAC), la agrupación vilcheña pisó las tablas del “Templo de los Ladrillos Coloraos” por cuarto año consecutivo. Y lo hizo dejando su impronta y seña de identidad con “El verdugo”. Con tipo muy elegante y colorido, al igual que el forillo, viene a representar a ese verdugo, que viene a ser el Carnaval, puesto que durante once meses se encuentra apenando y sufriendo todos los problemas e injusticias que afronta en su día a día, pero cuando llega febrero saca su hacha para mostrar su rebeldía ante los mismos. Y con qué fuerza y garra lo hicieron.
Su presentación de potencia vocal: “Mi condena se extingue después de meses callando, para volver a ser libre”. También tuvo mucho ritmo para encarnar la esencia del autor que compone. Acto seguido procedieron a cantar dos pasodobles repletos de crítica, en especial el primero, vinculado a una fuerte problemática de Jaén como es el exterminio de olivares frente a la instalación de placas solares. El segundo también tuvo mucha carga, en esta ocasión a los sindicatos: “Solamente sois quien lame los zapatos de los que eje cutan al pueblo”. Sus cuplés tuvieron buenos golpes de humor, especialmente el segundo el que recrearon un calentamiento en camerinos entre Andy y Lucas, cuya separación está teniendo mucho eco en el concurso.
Por último, las cuartetas de su popurrí demostraron una gran riqueza lírica para cerrar una brillante actuación que provocó un gran aplauso entre el respetable.
Fuente: Onda Cádiz.
Letra del primer pasodoble: “La Luna”
La luna se estaba marchando
El sol aún estaba dormido
Y un agricultor caminando
Decía entre suspiro y suspiro
La herencia de abuelos y padres
Clavada en la tierra hace siglos
Tantísimas dificultades
Se van poco a poco al olvido
Porque el campo andaluz ya no es un mar de olivos ni su luz es esa luz que siempre tuvo viva dando trabajo a miles de familias
Se arranca y siega el olivar, talando la seña de identidad que siempre tuvo Andalucía pa la humanidad
Se pierden las raíces, del campesino altivo, del que ha luchado a fuego para que no pise, nuestra dignidad el señorito
Se quitan de un hachazo no sé cuántas hectáreas sin importar que algunas sean seguramente olivas milenarias
Y me hace mucha gracias la simple y doble moral
Donde está el ecologista con carrera y máster
Que no veo queja ninguna en quitar olivares
Pa poner placas solares
tanta agenda 2030 tanta hipocresía
sentenciando desde una oficina
la historia y el sustento de la tierra mía
Decapitando Andalucía