“El lorito Lolo’”: la aventura infantil que enseña que los loros no son un capricho
LA ENTREVISTA
Lolo es un joven, vital y elegante guacamayo ararauna que llega a un nuevo hogar como el regalo más esperado. Aburrido de mirar el mundo tras los barrotes y guiado por su curiosidad, decide tomar las riendas de su destino y emprende una inesperada huida, donde vivirá una gran aventura. Inspirada por un ave real del Parque Ornitológico Loro Sexi, María del Carmen Herrera escribió este libro con el objetivo de concienciar tanto a niños como adultos acerca de las aves de la familia de las psitácidas y las necesidades que requieren antes de ser adquiridos.
—¿En qué se centra su reciente obra El lorito Lolo?
—Se trata de un libro pensado para niños a partir de los ocho años. Mi principal intención con El lorito Lolo es que tantos los menores como los adultos se conciencien de que las aves de la familia de las psitácidas, que es la de lo loros, no son juguetes. Además, el libro está dedicado a un guacamayo que es muy especial para mí, aunque no es su historia.
—¿Qué historia narra?
—Principalmente cuenta la historia de un guacamayo acogido por una familia que, previamente, no se informa sobre los cuidados que necesitan estas aves. Por ejemplo, lo meten en una jaula pequeña, lo que desemboca en el estrés del animal, que quiere salir. Después, pasan los días y la familia no le ofrece el tiempo que necesita o directamente se olvidan de él, que es lo que suele suceder en numerosas ocasiones en la vida real.
—¿Cómo nació la idea de escribir el libro para concienciar?
—Empecé a escribirlo en mayo con el propósito de que le pueda servir tanto a profesionales como a las familias y, especialmente, a los niños. La idea surgió después de ir al Parque Ornitológico Loro Sexi, en Almuñécar, donde está Lolo, al que le dedico el libro. Me acerqué a los niños que había, porque tenían muchísimas preguntas y mostraban un gran interés, y a raíz de ahí me surgió la idea final de escribir El lorito Lolo, que se publicó en agosto.
—¿Cómo valora su acogida?
—Creo que estoy cumpliendo el objetivo, porque la gente me dice que le gusta mucho y, además, lo he vendido en diferentes centros zoológicos, especialmente en uno de los más grandes, que es Loro Parque Fundación. Y entre esta semana y la que viene lo pondrán también en venta allí.
—Es un proyecto muy unido a los menores. ¿Por qué?
—Porque son el futuro y creo que es muy necesario trabajar con ellos este tipo de valores sobre los cuidados. Considero que es esencial que no se tengan animales por capricho, por eso es imprescindible con anterioridad las necesidades que requieren. Deben saber qué tipo de alimentación tienen, el alojamiento que necesitan y todos los cuidados que requieren, por los animales sienten.