Daniel Marcos, director de “El desgarro”: “Realmente, la obra impacta”
LA ENTREVISTA
Encontrar el sentido de las decisiones para examinar si se cumple la tarea de la existencia: llegar a ser uno mismo. En esa idea se centra El desgarro, la obra teatral que llegará al escenario del Teatro María Bellido de Porcuna el próximo sábado 17 de octubre. Una obra teatral que indaga en la crisis existencial de Pablo, el personaje principal, después de conseguir su sueño profesional. Y es que las decisiones, incluso en los mejores acontecimientos y logros de la vida, determinan si el camino elegido es el correcto. Así, El desgarro está dirigida por Daniel Marcos, cuenta con una duración de 1 hora y 50 minutos, un tiempo en el que la música se combina con el arte teatral para incitar a las reflexiones personales sobre la propia vida. De esta manera cuenta Daniel Marcos a Diario JAÉN las cuestiones en las que podrá indagar el espectador.
—¿Qué se encontrará el público en El desgarro?
—Encontrará una historia muy cercana que parte de una situación bastante paradójica, porque el protagonista de la obra, que se llama Pablo, es un ingeniero de una gran constructora al que le comunican que será director general de operaciones, que es lo que siempre soñó. Y lo que debería culminar en una vida de éxito, a él le aboca a una crisis tremenda en la cual se pregunta si realmente la vida que ha tenido es la que quiere vivir.
—¿Cómo nació la idea de este proyecto?
—Curiosamente, viene de la filosofía de Soren Kierkegaard. Partiendo de él, se me ocurrió la idea de llevar su planteamiento filosófico a la escena, al teatro, pero de una forma muy existencial. No hace falta saber ni entender filosofía, porque lo que verá el espectador es algo que nos toca a todos. Es cierto que Kierkegaard está en los cimientos de la obra, pero la idea de fondo es algo muy sencillo y tremendamente humano, pues para él, existir implica la principal tarea de llegar a ser uno mismo. Eso obliga a elegir, y en muchas ocasiones da vértigo. Cada elección abre una posibilidad y cierra otra, lo que empuja al protagonista de El desgarro a plantearse si realmente quiere vivir con esas elecciones.
—¿Visibilizar la toma de decisiones es uno de sus principales objetivos?
—Sí, pero hay siete personajes en la obra, aunque el principal sea Pablo con su crisis. El espectador puede verse reflejado en cualquiera de los personajes, puesto que aparecen relaciones de pareja, el amor, el trabajo y una multitud de cuestiones que nos atañen a todos. De alguna forma, lo que intentamos es llevar esas diferentes cuestiones para que el propio espectador examine su propia vida y se pregunte si la tarea fundamental de existir, que es llegar a ser uno mismo, se lleva a cabo o no.
—¿Cómo ha sido el proceso de creación?
—También lo quisimos hacer de una manera muy singular, en el sentido de no apostar por una propuesta realista, sino que, desde la misma puesta en escena, queremos traer una propuesta y una poética moderna y diferente. Todos los personajes están en escena durante toda la obra, ya sea actuando en el contexto de la escena o en una periferia sentados al lado del escenario, donde se les puede ver y también intervienen.
—¿Cuál es una de sus grandes características?
—Una de ellas es que la obra cuenta con una banda sonora propia, en directo, interpretada por los actores a través del piano, guitarra eléctrica, bombo de batería o percusiones. Los actores cantan y tocan los instrumentos en directo, siempre sin salirse del escenario, con lo cual, tanto la puesta en escena como la música es algo singular y que también impacta al espectador.