Cristina Contreras rescata más de un siglo de historia viva en La memoria impresa de Albanchez
LA ENTREVISTA
El cariño a las raíces se volvió a hacer evidente a través de las páginas de La memoria impresa de Albanchez, publicado por Cristina Contreras. Nació en Navarra, aunque siempre estuvo interesada por profundizar en esa multitud de historias silenciadas en Albanchez de Mágina, el pueblo de sus padres. A través de diferentes procesos de investigación, Contreras hizo pública la represión franquista en el municipio jiennense, los movimientos migratorios hacia el norte, especialmente Navarra, y ahora, en la presencia de Albanchez de Mágina en la prensa.
—¿Qué puede encontrar el lector en su tercera obra?
—Se trata de un recorrido por más de cien años en los Albanchez de Mágina, como se llamaba el municipio anteriormente, aparece en los periódicos de toda España mediante noticias de sucesos y personas relacionadas con el pueblo. Son historias recopiladas en 21 capítulos, que empiezan en 1859 y termina en 1977. Entre los diferentes capítulos, por poner algún ejemplo, abordo lo que representaba el estanco, que salió a subasta en un periódico. Cuento la historia del estanco, localicé a la primera persona que llevó el negocio y continué hasta el día de hoy. No solo era un estanco, sino una tienda donde se podía encontrar numerosas necesidades y se convirtió en un centro importante para los vecinos del pueblo. Aunque también recopilo sucesos como asesinatos, catástrofes como una gran tormenta que arrastró a una mujer y falleció, daños en los huertos... En definitiva, un recorrido por diferentes noticias relacionadas con Albanchez de Mágina.
—¿Cómo nació la idea de indagar en esas historias?
—El hermano de mi abuelo fue ejecutado en el año 40, y busqué su expediente. A partir de ahí descubrí todo un mundo de la época republicana, ya que Albanchez de Mágina se mantuvo fiel a la República hasta el final. Encontré una multitud de casos de ejecutados, represaliados y exiliados, por lo que escribí El castigo a las hordas de los hijos de Satán. Eran historias inéditas y muy calladas. Después, continué con la emigración, como es el caso de mi familia, que se marchó a Navarra. Se fueron más de 600 personas, y la mayoría se quedó allí porque había más industria, por lo que hice el libro. En busca de la Arcadia del Norte, un estudio sobre todas esas personas que se fueron del municipio. Y, por último, continué con La memoria impresa de Albanchez, donde recopilé esa multitud de noticias relacionadas con el pueblo en los diferentes periódicos.
—¿Qué importancia tiene la lucha contra el olvido?
—Creo que es necesario sacar a la luz todo lo posible. Son historias que estarán en las bibliotecas y archivos nacionales, por lo que se mantendrá ahí para siempre para que pueda acceder cualquiera que esté interesado. Albanchez de Mágina tiene historia, y tenemos que saber de dónde venimos.