
Partiendo de que el primer reclamo de un proyecto es un buen título y de que, en la película que filma Michael Brandt, la mitad de este —en su traducción al español— es una palabra manida que evoca La X de una duda, de Alfred Hitchcock -1943-, y La X del diablo, de Alan J. Pakula -1997-, poco original se puede esperar de La sombra de una traición.






















