BLAS MOYA MORENO de Jaén
“No me pude despedir con un fuerte abrazo”
Hola, “cuñao”. Aunque en el fondo me lo imagino, desconozco donde te encontrarás ahora, ni si me podrás oír y, mucho menos, leer, pero llevo desde que te fuiste planteándome la necesidad y la obligación de dirigirme a ti. De hablarte, pedirte, rogarte con toda el alma y con el corazón en la mano que me perdones, que me disculpes y que intercedas ante Él por mi humilde persona. Circunstancias de la vida, difíciles de explicar y mucho menos de entender, no hicieron posible haber podido estar a tu lado y junto a los tuyos en los momentos finales de la despedida. En los de tu adiós a la vida.























