
Hablar de Melchor, Gaspar y Baltasar es hablar de ilusiones, de la magia que se oculta tras la inocencia de la mirada de nuestros niños, de cartas llenas de sueños que parecen inalcanzables para aquellos que pueden contar los años vividos con los dedos de una mano. Hablar de los Reyes Magos es también hablar de las ilusiones de quienes dejaron muy lejos su infancia y que vuelven por unos días a experimentar episodios de su niñez a través de las nuevas experiencias de sus hijos, sus nietos o sus sobrinos.



"El portillo" por Ángel González

















