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URGENTE

“La técnica y la emotividad iban unidas y se alimentaban”

josé luis gómez vargas
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19/03/2019
  • PROFESIONALES. José Luis Gómez Vargas, ingeniero natural de Jódar, y Ángel García Vidal, ayer en Jaén.
    PROFESIONALES. José Luis Gómez Vargas, ingeniero natural de Jódar, y Ángel García Vidal, ayer en Jaén.
El delegado en Málaga del Colegio de Ingenieros de Caminos y el ingeniero de Jódar rememoran la intensa experiencia vivida en Totalán en el rescate de Julen y reflexionarán hoy, en la Universidad de Jaén, sobre los retos y circunstancias del operativo y sobre la profesión

Ángel García Vidal puso rostro y voz a un inmenso equipo humano que luchó, sin descanso, durante 13 días, para rescatar al pequeño Julen del pozo de Totalán en Málaga. Más de 300 profesionales trabajaron día y noche y pusieron toda su profesionalidad y alma. Entre ellos, estuvo José Luis Gómez Vargas, ingeniero jiennense, de Jódar, director de construcción de Expoa y responsable de la operativa técnica de la perforación y encamisado en Totalán. Hoy, juntos, ofrecerán una conferencia en Jaén.

—Hoy celebran el Día de la Ingeniería en la Universidad de Jaén con la conferencia “La ingeniería es humana”. ¿Qué quieren transmitir a los alumnos?

—Ángel García: Todo lo que hemos sentido en la operación del rescate del pequeño Julen, en el que la sociedad ha podido ver, con sus propios ojos, que el rescate ha tenido un componente técnico muy importante, que la ingeniería ha jugado un papel vital. Se han podido percibir los mejores valores de la ingeniería, que esta está al servicio de los ciudadanos. Fue, como la denominamos, una obra de ingeniería civil humanitaria, pero queremos transmitir que, en general, la ingeniería siempre es humana y siempre es humanitaria, aunque no se perciba.

—Han trabajado con millones de ojos encima. ¿Cómo manejaron esa presión?

—José Luis Gómez: Los que estábamos allí trabajando tuvimos la suerte de contar con Ángel. Él ha llevado toda la presión mediática y nosotros, realmente, percibíamos lo que nos contaba. Él lo canalizó todo.

—A. G.: Yo solamente la percibía al ver la multitud de periodistas en las ruedas de prensa. Pero una vez que terminaba, trataba de que se me olvidara esa expectación.

—Fueron muchos los problemas que surgieron en cada paso. ¿Será una de los retos más difíciles a los que se han enfrentado profesionalmente?

—A. G.: Díficil por las circunstancia en las que se desarrollaba. En cualquier proyecto que manejamos, siempre hay un capítulo que pone el objeto. A ninguno de nosotros nos había ocurrido y espero que no nos ocurra que este sea encontrar a un niño que está a 72 metros. Esa importantísima circunstancia era la que lo hacía excepcional. En sí mismos, movimientos de tierra y perforaciones, dentro de sus dificultades, se hacen habitualmente.

—¿Cómo consiguieron separar esa parte emocional para concentrarse en la obra, en el objetivo?

—J. L. G.: No se separa. Había que hacerlo, encontrar al niño. Era el fin.

—A. G.: La técnica y la emotividad van indisolublemente unidas y además se alimentan. Todos estábamos motivados con nuestro objetivo, aunque había que tratar de tener la cabeza fría, para atender las dificultades que aparecían. Pero todas las personas que estábamos allí éramos profesionales con alma, con la capacidad técnica y humanidad.

—Ya han pasado dos meses. ¿Cómo se digieren todos esos días, esas vivencias y emociones?

—A. G.: Poco a poco. Fueron trece días, con una intensidad altísima, con una carga emocional muy grande y de trabajo, sin día ni noche. Ahora necesita su reposo para digerirlo. Pero, al mismo tiempo, estamos tranquilos por el trabajo desarrollado. Se hizo todo lo humana y técnicamente posible.

J. L. G.: Hay un antes y un después, pero poco a poco, el ritmo profesional que desarrollamos y el cariño y respeto que nos dieron nuestras familias durante aquellos días, dentro de la situación vivida, aprendemos a convivir con ello. Lo hacemos con la tranquilidad mental de que técnicamente y humanamente se hizo todo lo mejor.

—Dentro del trágico desenlace, ¿qué lectura se puede sacar de todo el esfuerzo y despliegue?

—A. G.: Todo el trabajo, sacrificio y entrega de tanta gente fue lo que hizo posible que allí no se parara de trabajar. Todos teníamos la completa decisión de que no nos íbamos de Totalán sin encontrar al niño. Además, la solidaridad de todo un país nos animó, nos enseñó la verdadera cara de este país de gente buena y solidaria. A pesar del tristísimo desenlace, sentimos el alivio de poder entregar el niño a sus padres.

J. L. G.: Existe el aprendizaje de que, con los riesgos que existían, se trabajó siempre con el objetivo primordial de mantener la seguridad. Es importante transmitir ese mensaje.

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