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lunes, 19 agosto 2019
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URGENTE
  • CALOR. Apuntes de uno de los usuarios de la biblioteca junto a un pequeño ventilador.
    CALOR. Apuntes de uno de los usuarios de la biblioteca junto a un pequeño ventilador.

Unas condiciones “deplorables”. Eso es lo que denuncian los usuarios y el personal de la Biblioteca Pública Condestable Iranzo, ubicada al lado del teatro Darymelia. “La calefacción se rompió en octubre del año pasado, lo que nos obligó a estudiar con los abrigos puestos, gorros y guantes. Hacía un frío horrible en la sala de estudio. Pero ahora han llegado las altas temperaturas y el aire sigue sin arreglarse. Las instalaciones son un horno, y somos los propios estudiantes los que tenemos que ponerle remedio de nuestro bolsillo y llevarnos ventiladores”, explica uno de los usuarios, un opositor que se ve “obligado” a sufrir a diario esta situación al no tener otro sitio en el que poder realizar sus estudios.

Desde las instalaciones explican que hay seis máquinas en red que atienden al Patronato de Cultura, Turismo y Fiestas, que es donde se encuentran las instalaciones. “Tenemos el mismo sistema de climatización desde el año 2000, pero dejaron de funcionar una a una las máquinas. Incluso, los técnicos que venían aprovechaban y ponían las piezas de una en otra para alargarle la vida. Y con dos todavía se podía estar, pero con una es imposible que se refresque el ambiente”, explica uno de los empleados de la biblioteca. Achaca el problema a cuestiones económicas, puesto que son más de 50.000 euros los que serían necesarios para hacer frente a un nuevo sistema. “No hablamos de una mejora, sino de una inversión, y el Patronato no tiene capacidad para hacerla, sino que tiene que ser el Ayuntamiento. Pero el caso es que unos por otros, llevamos así dos años horribles”, indica. Hasta tal punto que cuando las temperaturas son extremas los usuarios dejan de ir. “Algunos llaman para preguntar si ya funciona, y cuando les decimos que no buscan otra opción”, asevera.

En este sentido, apunta a que en las instalaciones se presta un servicio público, por lo que entiende que lo mínimo es que se garantice la comodidad: “La gente que viene a la biblioteca, que además cuenta con unas dependencias que son amplias y espaciosas, no lo hace por gusto, sino que busca un espacio en el que estudiar o trabajar con un mínimo de condiciones”, apunta.

Precisamente ayer recibieron en las instalaciones la visita del nuevo concejal de Educación, Francisco Díaz, que conoció la situación en la que se encuentra la Biblioteca Municipal, y que, indican los trabajadores, manifestó que será una prioridad para el área municipal.

Mientras tanto, las personas que tengan que aprovechar la temporada estival para repasar o estudiar tendrán que poner sus medios para hacer frente a las altas temperaturas o buscar otra ubicación en la que concentrarse. Una opción por la que no puede optar el personal que trabaja a diario en las instalaciones.