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sábado, 17 agosto 2019
12:47
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URGENTE

Las calles de la capital todavía respiran el ambiente y el alboroto que durante la noche del viernes tuvo lugar en la ciudad. Baile, música, arte, teatro, danza, cualquier tipo de representación artística tuvo cabida en Jaén de la mano de grandes grupos que convirtieron sus calles en lugares idóneos para disfrutar de una tarde y una noche con la cultura. Hasta alta horas de la madrugada la capital se tiñó de blanco y de vida con este tipo de actividades que, a buen seguro, reflejan todo el arte que la ciudad alberga. Cualquier rincón del centro era susceptible de ser un lugar dedicado a la cultura y al arte dentro de Jaén y eso fue algo que los jiennenses y los visitantes no pudieron dejar escapar. Miles de personas salieron de sus casas para adentrarse en una noche que tenía un color distinto y que se iluminaba a través de todas las actividades que se habían organizado para que el público disfrutase de un sinfín de actos dentro de la ciudad. Por cuarto año consecutivo, los jiennenses se agolpaban en las calles de la ciudad, hacían largas colas en varios de los museos y lugares que esperaban con las puertas abiertas a ser visitados. Durante la noche no solo el color blanco predominó en la ciudad, también todo tipo de arte para disfrutar de la cultura a pie de calle y con los mejores artistas posibles.

Esta edición se enfocó al quinto centenario de la primera vuelta al mundo que emprendió Magallanes y fue concluida por Juan Sebastián Elcano. De esta forma, muchas de las actividades que se programaron durante la noche tuvieron una alta relación con este hecho, pero no fue el único. Fueron muchas horas intensas en las que los jiennenses pudieron disfrutar de setenta actividades programadas para que el casco histórico de la capital respirase cultura por los cuatro costados, una forma diferente de llenar de vida sus rincones y que todo el mundo saliese de sus casas para disfrutar con todos los actos que estaban programados.

Uno de los puntos de referencia fue la Plaza de Santa María, con la Catedral de fondo y que se volvió centro neurálgico de la cultura junto a otras calles como la Plaza de San Francisco, la capilla de San Andrés, la iglesia de La Merced o la Plaza de Santa Luisa de Marillac. Una noche de gran éxito y para recordar dentro no solo de la capital, sino en la provincia y fuera de ella, porque los jiennenses volvieron a volcarse con esta iniciativa y apoyaron una de las noches culturales de mayor relevancia en Jaén.

Sin embargo, la noche todavía contaba con un importante coletazo para el día siguiente. Para todos aquellos que todavía quisiesen disfrutar con actos culturales, la noche de ayer les guardaba un broche de oro perfecto. La Plaza de Santa María volvió a ser punto de encuentro con el arte y la cultura, esta vez a través del teatro clásico. Así, la UJA llevó a escena con la Fundación Teatro la obra Tartufo, una historia creada por Molière y cuyo protagonista hace gala de un discurso y modales que no se corresponden con sus ideales. Con la representación en plena plaza, el objetivo era denunciar a los “Tartufos” que se encuentran dentro de la sociedad.

Una manera de desenmascararlos pero sin dejar de lado la estética y el espectáculo escénico mientras siguen apoyándose en la crítica a este tipo de personas. Esta obra de teatro clásico del Siglo de Oro cuenta con la dirección de Rafael Ruiz Álvarez, responsable de La Función Teatro, un grupo vinculado en su origen al teatro universitario, con la formación del grupo, pero que inició una nueva andadura para buscar un sello propio, que distingue las puestas en escena y con una amplia participación en distintos espacios escénicos. Samuel González, Ilde Gutiérrez, Chefra Castilla, Alberto Ysasi, Jesús Amezcua, Beatriz Martínez, Patricia Callejo y Paloma Cirujano, fueron los actores que dieron vida a esta obra teatral.

Así, se cerró una larga noche en la que la cultura fue la absoluta protagonista y los jiennenses salieron para llenar las calles de la capital de colores.